DOMINGUEZ, Atilano: Spinoza y España. Actas del congreso internacional sobre “Relaciones entre Spinoza y España” (Almagro, 5-7.11.1992). Universidad de Castilla-La Mancha (Colección Estudios nº 20), Murcia 1994; 348 pp.

por Juan A. García González 

Esta obra se enmarca dentro de la labor que el profesor Atilano Domínguez está llevando a cabo como difusor del pensamiento spinozista. Atilano Domínguez hizo y publicó su tesis sobre la filosofía de Spinoza en la universidad complutense de Madrid en 1973; desde entonces ha publicado más de una docena de artículos sobre Spinoza en distintas revistas españolas y extranjeras, así como varias bibliografías y actualizaciones bibliográficas de y sobre Spinoza (1975, 1984, y la que aquí aparece en 1994); a lo que hay que añadir que, entre los años 1986 y 1990, ha traducido, introducido y anotado no menos de nueve obras de Spinoza en ediciones por todos conocidas de la editorial Alianza. Pues además de eso, en esta década el profesor Atilano Domínguez ha emprendido la celebración de congresos internacionales sobre Spinoza, el primero de los cuales -sobre la ética de Spinoza- se celebró en 1990, y sirvió para constituir el Seminario Spinoza de España, como institución para el fomento del estudio y la difusión del pensamiento de Spinoza; las actas de aquel congreso vieron la luz en 1992, en el número 9 de esta misma colección de estudios de la universidad de Castilla-La Mancha, y publicado en Cuenca. En el ámbito de la filosofía, tal vez sea esta actividad en torno a Spinoza la más notable de esa universidad castellano manchega.

En el libro que ahora reseñamos se presentan las actas del segundo congreso internacional, dedicado a la mutua relación de España con Spinoza; el congreso se celebró en Almagro, y en 1992. La edición de estas actas está extraordinariamente cuidada, por lo que a su presentación material se refiere; y no sólo incluye veintiocho trabajos de distintos especialistas, sino una amplia introducción del propio Atilano Domínguez, introducción de carácter histórico en la que destaca su precisión; vale la pena de atender ante todo a esta introducción, porque está muy trabajada. Se puede encontrar en ella una pequeña pero detallada historia de la presencia de Spinoza en España, en la que se recogen hasta estadísticamente los datos acerca de la progresiva atención que hemos dedicado los españoles a Spinoza. También se ofrece una muy extensa bibliografía en español sobre ese autor, lo que además de ser de agradecer, es también una constante en el minucioso trabajo de Atilano Domínguez. En  otras contribuciones del libro encontramos, además, elencos bibliográficos en francés, italiano y portugués (continental y del Brasil).

Los veintiocho estudios que se publican tienen todo el aval de las prestigiosas firmas -dentro del ámbito del pensamiento spinozista- que los suscriben, como Mechoulan o Moreau, y, entre los españoles, el propio Atilano Domínguez -que firma dos colaboraciones (y traduce algunas otras)- o Jaime de Salas. Los trabajos centrados en la presencia de España en Spinoza examinan las conexiones de algunos pensadores hispanos (como Avempace y Abentofail, Servet, Huarte de San Juan, Quevedo o Gracián) y de algunos movimientos filosóficos (la escolástica tardía o el pensamiento político del barroco español) con la filosofía de Spinoza. Los trabajos centrados en la inversa influencia de Spinoza en España buscan las huellas de aquel pensador en otros españoles, de muy variado contexto: desde Balmes, Ortega y Gasset o María Zambrano, hasta Pío Baroja, Menéndez Pelayo, Pi y Margall, Tierno Galván u Orobio de Castro. Se agrega al final un extenso índice onomástico, y un listado con las direcciones de los autores que colaboran en el volumen; idea loable para mantener correspondencia escrita con ellos y sobre sus trabajos.

Los elogios que tanto la celebración del congreso como la edición de las actas nos merecen, y de los que aquí quiero dejar expresa constancia, son tantos y de tal índole que lo mejor es decir que mueven al filósofo en una doble dirección. La primera de ellas es la siguiente: un desinteresado lector recibe cierta impresión de dispersión, de abundancia de perspectivas y de relaciones, al ver cómo entran en conexión con Spinoza tanto Avempace como Tierno Galván, y al ver cómo las reflexiones de Menéndez Pelayo sobre la sinagoga de Amsterdam, se conjugan con la articulación de necesidad y libertad en el pensamiento de Spinoza o los ecos de Spinoza en Mª Zambrano. Como consecuencia necesaria de ser la publicación de las actas de un plural congreso, hace desear al lector un estudio unitario sobre el pensamiento de Spinoza, desde el que se articule su influjo sobre la filosofía española. Y en un segundo lugar, al filósofo le asalta una pregunta, si observa el enorme esfuerzo que Atilano Domínguez dedica a su proyecto: ¿en el actual momento de la reflexión filosófica y de la situación histórica en que vivimos, qué tipo de interlocutor es el pensamiento de Spinoza? Porque, aunque la historiografía filosófica tiene un cierto valor en sí misma, al filósofo le interesa más el pasado para entenderlo, y así vincularlo a nuestra actual coyuntura, y proseguir. En orden a responder a ambas cuestiones, resulta muy útil la lectura y estudio de estas actas que aquí presentamos.

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