NUBIOLA, J., El taller de la filosofía, Eunsa, Pamplona, 2002, 243 pp.

51ROEe3suLL._SX337_BO1,204,203,200_por María de la Paz Tenorio y Javier García Valiño

El libro es –como reza el subtítulo- una introducción a la escritura filosófica y a sus diversos géneros académicos. Está concebido como un manual universitario de metodología filosófica, dirigido principalmente a doctorandos, aunque es mucho más que eso.

El autor

El Dr. Jaime Nubiola (Barcelona, 1953) es profesor de Filosofía del Lenguaje y de Metodología filosófica en la Universidad de Navarra (jnubiola@unav.es). Ha sido visiting scholar en las Universidades de Harvard, Glasgow y Stanford. Es autor de las monografías El compromiso esencialista de la lógica modal y La renovación pragmatista de la filosofía analítica, así como de numerosos artículos sobre filosofía del lenguaje e historia de la filosofía analítica, metodología filosófica, filosofía americana y pragmatista. Desde 1994 ha promovido en Navarra un Grupo de estudios peirceanos, para impulsar el estudio de la obra de Charles S. Peirce (1839-1914), especialmente en España e Hispanoamérica (http://www.unav.es/gep/).

La obra

Esta obra analiza la forma de plantear y desarrollar una vida intelectual auténtica y fecunda, centrándola en el núcleo de una comunidad de investigación. Se trata de una introducción a la labor de investigación y escritura filosófica, y su objetivo principal es mostrar la peculiar articulación entre el pensar y el vivir que acontece en el empeño personal por escribir de quien se dedica a la filosofía. A partir de la experiencia del autor y de muchas otras personas, propone orientaciones sobre cómo llevar a cabo el quehacer de la escritura filosófica, invitando al lector a pensar y a vivir con mayor plenitud.

Quien quiera emprender o proseguir una vida intelectual que sea fructífera, ha de ser consciente de que requiere un esfuerzo sostenido en el tiempo y optar por una búsqueda constante y tenaz de la verdad mediante la lectura, el estudio, la reflexión sobre la propia experiencia –que es fuente de crecimiento personal-, el afán de articular pensamiento y vida, etc. Se trata de un amor al conocimiento que nos impulsa no sólo a saber más, sino –a la vez- a ser mejores.

El desarrollo de esta labor, que es un camino hacia la sabiduría, nos otorga libertad interior y da sentido a todos los ámbitos de nuestra actividad.

La filosofía puede entenderse como una forma de vida en la que no sólo se valora el saber más, sino el ser mejor. Por ello, la genuina actitud filosófica nos ha de llevar al cultivo de virtudes y actitudes como la humildad, la amistad, la capacidad de atención, el ejercicio de la imaginación y la creatividad, el hábito de planificar, la magnanimidad, la constancia, la serenidad, la paciencia, el orden, la actitud de espera y de búsqueda…

El trabajo de quien se dedica a la filosofía no es solitario, sino que acontece siempre en comunidades de investigación que se expanden en el espacio y en el tiempo. En el desarrollo de esta tarea, es necesario aprender a escribir, como medio para comunicar, para no sentir soledad, para que los demás entiendan lo que hemos pensado, ya que la verdad se busca en comunidad: “Como la búsqueda de la verdad es esencialmente comunicativa, la escritura es la expresión más genuina de la vida intelectual. Para quien se dedica a la filosofía, vivir es escribir” (p. 83).

La búsqueda de la verdad no es un problema sólo teórico, sino práctico. Por ello, es requisito indispensable no desligar la vida intelectual de todas las demás dimensiones de la vida.

Con respecto a la estructura de la obra, ésta se compone de una introducción y cuatro capítulos:1.El horizonte de la vida intelectual; 2.Aprender a escribir; 3.La escritura profesional en filosofía; 4.Prácticas comunicativas e investigación. Al final, una bibliografía y un índice de nombres.

Valoración crítica y conclusión orientativa

Estimamos que este libro merece una valoración muy positiva: por su claridad, su originalidad, su lúcida reflexión sobre la experiencia filosófica e investigadora y, sobre todo, por la ilusión y el optimismo que infunde en el lector que desea emprender esta aventura intelectual. Es un libro ameno, sugerente y de fácil lectura. Conviene leerlo pausadamente, poco a poco, porque invita a reflexionar sobre aspectos importantes de la propia vida y del trabajo intelectual que uno está desarrollando o ha de llevar a cabo.

La obra está dirigida, en primer lugar, a los doctorandos en Filosofía, pero también en otras disciplinas de carácter humanístico. Es muy recomendable como manual universitario; sobre todo, al comienzo de los estudios de doctorado. Asimismo, puede ser útil y provechosa a cualquier persona que tenga una vocación o “inquietud” intelectual, o que quiera dedicarse a escribir o investigar.

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