BEUCHOT, Mauricio; Tratado de hermenéutica analógica, Mexico, UMAM, 1997, 146 pp.

por Luís E. de Santiago Guervós

Dentro de las corrientes hermenéuticas contemporáneas, que surgieron como reflexiones complementarias a la paradigmática hermenéutica filosófica de H.-G-Gadamer, la propuesta de Mauricio Beuchot de una hermenéutica analógica viene a enriquecer desde una perspectiva original el dominio hermenéutico de nuestro pensamiento actual. La hermenéutica analógica pretende situarse y mediar entre el univocismo y el equivocismo, es decir, por una parte  trata de abrir el campo hermético del univocismo hacia nuevas interpretaciones distintas, y por otra parte trata de poner límites a la excesiva apertura hacia el infinito del equivocismo, estableciendo una jerarquía y orden en las interpretaciones, de tal manera que haya unas que se acerquen más a la verdad del texto y otras que se alejen de ella. Un ejemplo de univocismo sería para Beuchot la hermenéutica positivista (Carnap, Quine), que pretende una interpretación única y compartida (cientificismo) (p. 37), mientras que la hermenéutica romántica es equivocista. Como se puede apreciar, aunque la terminología que se utiliza sigue siendo clásica, los términos del problema son de gran actualidad y están de una u otra manera siempre presentes en el debate filosófico actual bajo otros nombres: relativismo, pragmatismo, trascendentalismo, fundamentalismo, infinitismo etc.

Para elaborar esta nueva hermenéutica Beuchot recurre a la doctrina antigua y medieval de la analogía, con el propósito de dar respuesta a algunas cuestiones que plantea el problema de la interpretación (p.27), entre otras el problema que genera el relativismo extremo, el cual propugna la validez de todas las interpelaciones. El trasfondo de esta nueva línea de investigación y los fundamentos en los que se apoya son, especialmente, las doctrinas de  Aristóteles y Santo Tomás sobre la analogía, pasando por las intepretaciones actuales sobre la predicación analógica. Es indudable que Beuchot ha sabido sacar partido a una de las teorías clásicas que más juego han dado a lo largo de la historia de la filosofía. Su gran mérito es haber actualizado dicha teoría sobre la analogía y haber establecido un diálogo productivo con la filosofía actual dentro del paradigma hermenéutico.

El libro consta de una primera parte teórica en la que se define la hermenéutica misma y en la que se establece un análisis minucioso de la interpretación y sus formas. La hermenéutica es considerada como un arte y una ciencia de la interpretación, que tiene por objeto la comprensión del texto. El modelo analógico de interpretación se acerca más a lo equivoco que a lo unívoco, y por lo mismo tendrá siempre más de comprensión que de explicación. Por otra parte, la justificación de dicho modelo tiene un alcance mayor que lo que pudiera parecer: “la hermenéutica analógica –señala Beuchot- no es sólo una propuesta metodológica, sino un modelo teórico de la interpretación, con presupuestos ontológicos y epistemológicos” (p. 41).

En la parte práctica, trata de establecer una relación y diálogo entre la hermenéutica analógica y  otros modelos filosóficos tales como: la filosofía clásica, el pragamatismo, el psicoanálisis, la hermenéutica de Ricoeur, la semiótica de Greimas etc. Así, por ejemplo, Beuchot cree que con el modelo analógico se evitaría el enfrentamiento entre hermenéutica y pragmática: la pragmática opta por la objetividad, la hermenéutica heredera de Dilthey prima la subjetividad. Por otra parte, en el capítulo 5º,  trata de vincular la argumentación con la hermenéutica, tomando como referencia el modelo de la nueva retórica del filósofo belga Chaïm Perelman. Para éste los tropos y las figuras del lenguaje son elementos de razonamiento, argumentaciones condensadas, pero para que operen éstos se necesita la interacción de la hermenéutica (p. 67), y a su vez la hermenéutica se beneficia de los tropos para argumentar los resultados obtenidos en la interpretación de los textos. En el capítulo 6º se destaca el carácter ontológico de la hermenéutica analógica, algo que desde la perspectiva de Beuchot es necesario ante un proceso cada vez más creciente de “des-ontoligzación” de la hermenéutica (Gadamer, Vattimo). Hay que recuperar la relación de la hermenéutica con la ontología, estableciendo un fundamento metafísico para ella, tal y como pretende E. Coreth. Pero esa metafísica ha de universalizar sin destruir las diferencias, no puede ser una metafísica univocista, sino analógica. En los capítulos restantes se va perfilando el papel de mediación de la hermenéutica entre fenomenología y ontología, entre metafísica y ética; se establece también una relación entre hermenéutica y filología clásica, hermenéutica y epistemología del psicoanálisis, tomando como referencia a P. Ricoeur. Termina el libro con una interesante reflexión sobre la semiótica de Greimas, que prioriza la explicación sobre la comprensión, y la propuesta de complementariedad que tendría respecto a ella la hermenéutica de Ricoeur, con prioridad o dominante comprensiva.

Como se puede apreciar por el contenido, la obra de Beuchot es una interesante propuesta que nos abre al mismo tiempo el camino, desde una perspectiva distinta, a otras formas de hermenéutica. No se trata de una reflexión oscurantista sobre la hermenéutica, sino de una propuesta abierta que trata de reconciliar posturas extremas y radicales a través de un concepto tan flexible como es el de la analogía.

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