DILMAN, Ilham; Language and Reality. Modern Perspectives of Wittgenstein, Peeters, Leuven, 1998, 303 pp.

por Carlos Ortiz de Landázuri

Recientemente Ilham Dilman en Lenguaje y realidad ha recuperado la forma tan peculiar como el realismo semiótico del último Wittgenstein prolongó las propuestas kantianas a este respecto, haciendo posible la referencia a un mundo entorno enormemente complejo, a la vez que se superaba las paradojas generadas por el enigmático ‘noumeno’ o cosa en sí. En todos estos casos se rechaza el procedimiento exclusivamente semiótico del método analítico para así eludir la aparición de un nuevo esceptismo, al modo propuesto por Quine, Kripke, o aún antes Descartes o Hume, o incluso un puro naturalismo, como propuso Strawson. En su lugar se justifica un uso verdaderamente pragmático de este método que resalta su enraizamiento en un mundo de la vida previo, por tratarse de una condición de sentido de toda posible superación del escepticismo, o del propio naturalismo, o de la realidad en sí del ‘noumeno’, al modo afirmado por Wittgenstein, Rhees, o aún antes por el propio Kant en su refutación del idealismo. Por ejemplo, Strawson cuestiona el enigmático ‘noumeno’ en nombre de una objetividad y de un mundo de la ciencia aún más esquemático, donde todo lo mental se remite a su base fisiológica correspondiente, sin apreciar que tanto el ‘noumeno’ como la objetividad presuponen la referencia a un mundo de la vida previo aún más complejo, al que se remiten por igual tanto lo fisiológico como lo mental.
Según Dilman, Wittgenstein habría operado en el lenguaje una revolución copernicana similar a la que Kant operó en el escepticismo idealista, por más que en ambos casos sus defensas de un realismo empírico o simplemente semiótico están mezcladas con propuestas nominalistas o simplemente esencialistas de suyo incoherentes, sin llegar en ningún caso a invalidar la totalidad de sus propuestas. La propia evolución intelectual de Wittgenstein se justifica a partir del legar cada vez más central que ocupó el papel de la correcta comprensión de un mundo de la vida cada vez más complejo en la consiguiente intelección de las peculiares relaciones entre lenguaje y realidad, incluyendo ahora también el arte, la religión y la ética, frente al mundo unidimensional de Quine. Finalmente se justifica la gramática profunda que, según Wittgenstein, da sentido al seguimiento de los diversos del lenguaje, justificando así las complejas relaciones recíprocas que ahora establecen entre sí un determinado uso del lenguaje, comportamiento pragmático y un mundo de la vida previo. Sólo así será posible una auténtica crítica de la cultura contemporánea haciendo notar precisamente cuando esta articulación se desvirtúa, ya sea por interferencias de la metafísica, o del escepticismo.

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