ESTEBAN ORTEGA, Joaquín; Memoria, hermenéutica y educación, Biblioteca Nueva, Madrid, 2002, 223 pp.

por Luís Enrique de Santiago Guervós

La actualidad de la hermenéutica tiene también aplicaciones fructíferas en el campo de la educación. Así lo pone de relieve esta interesante obra de Joaquín Esteban Ortega, un autor que en la actualidad dedica una atención especial a la relación entre el pensamiento hermenéutico-narrativo con la historia y con la educación. El autor, en una obra publicada hace poco tiempo, analizaba la obra de Emilio Lledó desde una perspectiva hermenéutica. Ahora nos ofrece un campo de reflexión sobre la relación entre la cultura y la educación, una relación tensa de encuentros y desencuentros que es precisamente lo que ratifica el hecho de su conexión necesaria. Nuestro tiempo de tránsito está poniendo de manifiesto las carencias de los paradigmas modernos de comprensión de la historia, del mundo y de la sociedad al ser incapaz de concebir la complejidad. La filosofía hermenéutica, en este sentido, pretende sustraer la experiencia humana de los múltiples dogmatismos o relativismos unidireccionales que responden al presente de forma coyuntural. Este libro viene a sugerirnos que con una auténtica revitalización de la memoria se consigue que la hermenéutica, entendida como talante más que como instrumento epistemológico, sintetice los intereses de la filosofía y la pedagogía en el espacio crítico y creativo de la razón práctica. Tales presupuestos permitirían al pensamiento pedagógico y a la experiencia educativa misma enfrentarse a los importantes retos del futuro sin dejar de cuestionarnos lo que verdaderamente somos.

La obra esta dividida en tres parte. Una primera parte (23-84) trata sobre el tema de la memoria y de la educación, de la implicación cultural del talante hermenéutico ante la ecuación, acentuando aquellos aspectos que se “olvidan” en la educación. El autor señala como virtudes pedagógico-hermenéuticas la prudencia y la memoria. Una segunda parte (85-149), que constituye el núcleo fundamental de la obra, trata de relacionar la hermenéutica con la cultura y la educación. Tal vez sea uno de los aspectos más interesantes de la obra, la comparación que se establece, con todas sus connotaciones, entre experiencia educativa y experiencia hermenéutica. La tercera parte aborda distintos aspectos de la comprensión en relación a la educación. Cabe destacar el énfasis que pone el autor en realzar la dimensión trágica de la comprensión. En general, es una obra interesante por las perspectivas nuevas que abre a la hermenéutica.

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