GARCÍA-VALDECASAS, Miguel, El sujeto en Tomás de Aquino. La perspectiva clásica sobre un problema moderno, Eunsa, Pamplona, 2003, 349pp.

por Carlos Ortiz de Landázuri

La monografía pretende justificar el modo clásico de abordar el problema de la subjetividad, en el marco más amplio de la ontología de la sustancia, en contraposición a la visión solipsista e inmanentista del antropocentrismo moderno, precisamente en un momento en el que la postmodernidad ha sentenciando la llamada muerte del sujeto (moderno o transcendental), cuestionando en toda su radicalidad un tipo de postulados considerados hasta hace bien poco como incuestionables. Según Miguel García-Valdecasas, la visión clásica de la subjetividad se contrapone a la moderna en su propio punto de partida: para la visión moderna lo prioritario es la relación sujeto/objeto, aunque ello exija reducir ambos extremos de la relación a una simple cosa, objeto, individuo o idea del propio pensamiento, sin advertir que al menos el sujeto (humano) se sitúa fuera del límite del mundo (de las representaciones), siguiendo el decir de Wittgenstein, sin que en ningún caso la verdad de su ser se pueda reducir a una simple certeza de tipo cartesiano, siguiendo en este caso a Heidegger, y sin que tampoco se le pueda otorgar a la conciencia humana una prioridad sobre la verdad y sobre su propio acto de ser, siguiendo en este último caso a Leonardo Polo. El sujeto en Tomás de Aquino, aporta un enfoque mucho más equilibrado de la visión clásica de la subjetividad, considerando que la posterior visión moderna hoy día tan criticada es en gran parte resultado del desarrollo interno de sus propias virtualidades, sin que los numerosos desenfoques y malentendidos a los que dio lugar nos puedan hacer olvidar cual fue el auténtico legado que trataba transmitir. A este respecto ahora se defiende una posible reconstrucción crítica de la génesis gradual de esta noción a lo largo de la historia, sin introducir una ruptura artificial entre la visión clásica y moderna, como en ocasiones han pretendido los planteamientos postestructuralistas con la tesis de la muerte del sujeto (moderno o transcendental), cuando más bien deberían haber quedado fuera de duda las extraordinarias virtualidades demostradas por una noción enormemente polifacética, a pesar del mal uso que con frecuencia se le ha dado. Con este fin ahora se propone una reconstrucción muy ambiciosa de la génesis histórica de esta noción, haciendo notar tres momentos decisivos: el momento griego, especialmente Platón y Aristóteles, la irrupción del pensamiento de Tomás de Aquino, con el descubrimiento decisivo de la composición ser y esencia y la subsiguiente problemática de la distinción real entre ellas, y el momento presente, representado especialmente por Leonardo Polo, que cuestiona el tipo de relación sujeto/objeto sobre la que se justificaba esta noción, para en su lugar iniciar una reconstrucción aún más reflexiva de todo este proceso.
La visión clásica no se contrapone artificialmente a la moderna, pero tiene un punto de partida muy distinto, o al menos mucho más amplio, donde precisamente el punto de vista moderno no representa la opción más afortunada, aunque es una posibilidad más de desarrollo, como efectivamente ocurrió. Para el punto de vista clásico la subjetividad se legitima más bien en virtud de una relación sujeto/cosujeto, donde lo prioritario siempre es el elemento común que en cada caso permite articular ambos extremos de la relación, ya se trate de establecer una comunicación entre dos sujetos racionales de naturaleza similar, o se introduzca mas bien una relación asimétrica entre seres racionales y materiales, como de hecho ocurre en las distintas formas de conocimiento intencional, sin reducir en ninguno de ambos casos cualquiera de los extremos de la relación a una simple cosa, objeto, individuo o idea del pensamiento. Sin embargo el logro de esta misma perspectiva requirió un lento proceso de maduración a través de tres momentos sucesivos, configurando uno de los muchos tributos debidos al legado clásico:
Aristóteles entiende por sujeto ‘lo que esta debajo’, es decir, el principio potencial que ‘subyace’ a los diversos tipos de cambio, desde una perspectiva hilemórfica, predicativa y a la vez ontológica. Se generó así una noción analógica de sujeto enormemente polifacética, aunque otorgando a esta noción un carácter fundamentalmente potencial;
Tomás de Aquino amplía los posibles usos de esta noción más allá de la perspectiva simplemente física o hilemórfica de Aristóteles, para aplicarla de un modo programático a todos los seres. De este modo se extrapola la noción de sujeto a los seres vivos en general y a las sustancias intelectuales en particular, ya se trate del sujeto racional, de los seres estrictamente espirituales, como los ángeles, o del propio Dios, aunque sin abandonar en ningún momento el carácter originariamente potencial de esta noción. Se fomentó así un uso analógico muy diversificado y polifacético de esta noción, aunque con frecuencia se trate de aplicaciones simplemente accidentales o metafóricas. En cualquier caso este proceso obligó a introducir una separación muy precisa entre la noción de sujeto, individuo y persona, según se quiera resaltar el efectivo acabamiento o el carácter estrictamente potencial de la consideración de este tipo de principios, como ahora sucede con la noción de sujeto. Se comprueba a su vez las enormes virtualidades de este tipo de disquisiciones desde el punto de vista filosófico o teológico, especialmente cuando se utilizaron para tratar de profundizar el enigma del hombre o de Dios. En todos estos casos la noción de sujeto se utilizó para referirse específicamente a la posible capacidad de un determinado principio de desarrollar sus respectivas virtualidades o potencialidades, ya sean de tipo físico, psicológico o espiritual, con las dificultades que ello supuso para su posible aplicación a Dios, salvo que se haga de forma meramente analógica, como ahora también se explica. En cambio el término individuo y persona se utilizó para asignar a este mismo tipo de principios las propiedades esenciales y específicas de su naturaleza ya realizada, o acabada, aunque se trate de propiedades todavía no complemente desarrolladas, en la medida que su posesión incoativa ya supone un grado de adquisición absolutamente necesario para definir su naturaleza, como ahora ocurre con la propiedad de la racionalidad respecto de la persona humana. Además, el descubrimiento de la composición ser y esencia, y de la subsiguiente distinción real entre ambos principios, exigió que Tomás de Aquino advirtiera la relación de sujeción que las diversas potencialidades asignadas a este tipo de principios mantienen respecto al acto de ser a las que se atribuyen, pudiendo justificar de un modo mucho más claro la unidad de este tipo de sujetos compuestos, ya sean físicos o espirituales, hilemórficos o no, incluida el alma humana. En cualquier caso Tomás de Aquino anticipó una noción de potencialidad originaria que, como veremos, se considera la aportación más original de la presente monografía.
3) La perspectiva actual acerca de la noción de sujeto y de cosujeto trata de delimitar desde un principio sus posibilidades heurísticas, a fin de evitar sus posibles malinterpretaciones, sin que ello suponga negar sus crecientes virtualidades, como ya ha quedado demostrado a lo largo de la historia. Con este fin Miguel García-Valdecasas localiza lo que en su opinión es el común denominador del uso tan polifacético que se ha hecho de esta noción en la tradición clásica: la referencia a una potencia originaria, que a su vez se atribuye a un compuesto hilemórfico, sustancial y óntico, en la medida que asume todas las posibles virtualidades potenciales de una determinada naturaleza, ya sea física, psíquica o estrictamente espiritual, configurando un único sujeto frente a sus correspondientes cosujetos, según cual sea el tipo de relación simétrica o asimétrica que en cada caso se establezca. Además, ahora esta exigencia se justifica en virtud del acto de ser al que se atribuyen todas estas posibles potencialidades, asignándole una potencia originaria específica, aunque se trate de potencialidades muy diversas e incluso aparentemente contrarias entre sí.
Para justificar estas conclusiones la monografía se divide en siete capítulos:
1) Orígenes de la cuestión. Aristóteles. Reconstruye la génesis de la noción de sujeto potencial e hilemórfico, ya se refiera a la materia en general o a una sustancia en particular.
2) El sujeto natural. Se aplica la noción de sujeto a la sustancia y a la materia en general, analizando más específicamente el tipo de inhesión de los accidentes en este tipo de sujeto natural.
3) La potencia y el sentido causal del sujeto. Analiza el papel específico que la composición potencia y acto desempeña en la génesis causal del sujeto compuesto, ya se trate de un ente físico, psicológico, o estrictamente espiritual.
4) La composición sustancial. Justifica los rasgos específicos del compuesto hilemórfico, sustancial y óntico, en la medida que se le atribuye una triple composición, materia y forma, sustancia y accidentes, ser y esencia.
5) Las sustancias simples. Separa las nociones de sujeto, individuo y persona, señalando las dificultades y virtualidades heurísticas de su aplicación diferenciada, ya sea en el caso del ser humano, de las sustancias espirituales o del propio Dios.
6) La composición alma y cuerpo. Aplica la noción de sujeto compuesto a la relación entre alma y cuerpo, haciendo notar la profunda unidad que la noción de acto de ser otorga a sus diversas virtualidades, pudiéndose hablar también en este caso de una potencia originaria específica. Se comprueba así como el cuerpo es sujeto del alma, mientras que el alma es sujeto de sí misma y a su vez de sus potencias, tanto físicas, como psíquicas o estrictamente espirituales. Se atribuye al alma y al cuerpo las propiedades específicas que le son propias, pero resaltándose en cualquier caso la unidad del sujeto compuesto.
7) Potencias de vida y vida racional. Se hace notar lo que ahora se considera la aportación más decisiva de Tomás de Aquino: el desarrollo especulativo de la noción de sujeto racional y la articulación de las diversas potencias y facultades del alma, sin menoscabo de su respectiva identidad, tanto respecto del alma como de cada una de las facultades. En efecto, la propia actividad del intelecto y del conocimiento de sí se remite a un acto de ser específico para cada sujeto compuesto, en la misma medida que también se le asigna una potencia originaria específica.
Para concluir una breve prolongación de una sugerencia formulada por el autor de pasada. Si efectivamente se atribuye a Brentano frente a Hegel, el hallazgo de que “el alma es la actualidad de la vida en potencia… , sin llegar nunca a poseerla plenamente en acto, …al modo de un préstamo que a su vez tiene el encargo de desarrollar” (p. 83), entonces la génesis del modo actual de considerar esta relación sujeto/cosujeto constitutiva del pensamiento contemporáneo se debería retrotraer a un momento anterior, máxime si el autor se identifica plenamente con esta tesis. En este sentido no sólo se debería tener en cuenta los planteamientos neokantianos posteriores, sino también la propia neoescolástica de la Escuela de Salamanca anterior, en la medida que permitieron recuperar una noción clásica de sujeto o más bien de cosujeto, que terminó siendo fundamental en la superación del psicologismo presente en el transcendentalismo kantiano, así como en la posterior génesis de la propia psicología como ciencia. Evidentemente esta sugerencia desborda totalmente el marco de la presente investigación, pero es una muestra más del interés del tema abordado.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Sin categoría

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s