GRACIA, George J. F. (ed); Mel Gibson’s Passion and Philosophy. The Cross, the Question, the Controversy, Open Court, La Salle (IL), 2004, 271 pp.

por Carlos Ortiz de Landázuri

Se analizan las controversias y las razones de la gran aceptación popular que a lo largo del 2004 ha despertado La pasión de Mel Gibson. Según Ralph McInerny, el mérito principal de Mel Gibson ha sido dotar a la figuración, simbolismo y ornamentación ambiental asignada a cada uno de los personajes de la película de un significado transcendente muy preciso. Se logra otorgar a cada uno de estos elementos por separado un significado cinematográfico sobrevenido, transformándolos en un signo de contradicción, de denuncia o de simple diatriba apologética, poniendo al alcance del gran público una problemática teológica e histórica de gran altura especulativa, con un dramatismo, una expresividad y una contextualización hasta ahora nunca logrados. Evidentemente el mérito no se debe tanto a la técnica cinematográfica, como al tema en sí abordado, pero Mel Gibson ha demostrado en cualquier caso que el ‘glamour’ del séptimo arte no está reñido con la profundidad, la seriedad y con la capacidad de provocar polémica, como ahora es el caso. De hecho a lo largo de la monografía se recogen 20 colaboraciones, ordenadas en cinco secciones, que analizan los grandes debates provocados por la película desde un enfoque multi-cultural, multi-religioso y multi-ideológico muy amplio:
1) ¿Tuvo que sufrir Cristo violentamente?, analiza las razones culturales, teológicas, antropológicas, estéticas y filosóficas de los pretendidos excesos ornamentales de la película, concebida ahora como una puesta en escena del drama hegeliano de la muerte de Dios, provocando a su vez la ilusión de una catarsis por parte de una conciencia desgraciada como la nuestra, como ahora hacen notar Wrathall, Valls, Taliaferro, Irwin y Lawler.
2) ¿Fomenta la Pasión el antisemitismo?, reflexiona sobre la distinta sensibilidad con que ha sido recibida la película por cristianos y judíos, el marcado énfasis beligerante dado a la ornamentación ambiental, el posible afloramiento de actitudes racistas, la visión la pasión desde una mística judía, como ahora hacen notar Wartenberg, Kurtz, Corlett y Bronson.
3) ¿Qué es la verdad?, aborda el tratamiento dado al problema filosófico central con que se enfrentó Pilatos, así como los respectivos criterios de interpretación de las Escrituras utilizados, o la reiterada exaltación de la mujer por su capacidad de sufrimiento, como ahora hacen notar Irwin, Gracia, Freeland.
4) ¿Por qué fue condenado Cristo?, analiza la astucia de Cristo como expresión de una profunda sabiduría divina, así como un posible paralelismo entre la condena de Cristo y de Sócrates, o el recurso a la dramatización para resaltar el posible valor redentor del auto-sacrificio, o la cruz como escenificación del misterio del escándalo de Dios, como ahora hacen notar Willard, Matthews, Reichenbach y Moser.
5) ¿Quién es moralmente responsable?, analiza el problema ético de la elección de la Cruz por parte de Cristo, la responsabilidad asignada a Judas a pesar de ser el ejecutor de un explícito proyecto divino, o la defensa del principio de no violencia por parte de Cristo, como ahora hacen notar Sanford, Lännström, Bassham y Baggett.
Para concluir una reflexión crítica: Sin duda alguna la Pasión de Mel Gibson es inseparable de las polémicas previas que el mismo quiso deliberadamente desencadenar en ámbitos culturales muy distintos, sin que ahora tampoco se ponga en tela de juicio la posible desproporción de estas reacciones. Sin duda alguna La Pasión tampoco ha sido una excepción a esta ley general que al parecer rodea a toda obra de arte realmente creativa. Es precisamente desde este contexto desde donde hay que valorar el tono polémico de esta colección de artículos ahora reunidos por Jorge J. E. Gracia. Pero precisamente aquí es donde surge la reflexión crítica: dada la dificultad extrema del tratamiento cinematográfico de un tema religioso tan espinoso en un mundo tan secularizado como el nuestro, la buena acogida que ha tenido la película, ¿no ha demostrado la fina sensibilidad por parte del gran público para un conjunto de valores estéticos y religiosos que parecían olvidados? En este contexto, ¿no hubiera sido más conveniente salir fuera de la polémica para buscar otro tipo de razones más profundas que permitieran justificar las auténticas razones de este éxito, sin preocuparse preponderantemente de aportar una posible defensa ante este tipo de polémicas?

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