HUNTINGTON, Samuel P. La tercera ola. La democratización a finales del siglo XX, Paidós, Barcelona, 1994, 329 pp.

por Carlos Ortiz de Landázuri

Samuel P. Huntington, en 1991, en La tercera ola. La democratización a finales del siglo XX, hizo notar las contradicciones culturales que los procesos de democratización han generado en treinta países emergentes, incluidos un gran número de países islámicos. A este respecto en la década de los 70 y 80 analizó la viabilidad de este proceso revolucionario de democratización que, en su opinión, terminaría afectando a la totalidad del planeta, como reflejaban un gran número de indicadores: La creciente expansión del catolicismo, la caída del muro de Berlín o la hegemonía norteamericana en el mundo, permitían ser muy optimistas ante este proceso de expansión mundial de la democracia. Sólo la ‘revuelta islámica’ podrían llegar a ser un obstáculo que, el menos entonces, se juzgaba de poca entidad.
En efecto, la Guerra del Golfo Pérsico y la liberación de Kuwai en los años 90, junto a las condiciones cada vez más duras impuestas por el Banco Mundial de ayuda al desarrollo, hicieron pensar que también los países islámicos culminarían una democratización al estilo occidental, al igual que ya antes había ocurrido con los países del Este de Europa o más tarde con las nuevas repúblicas balcánicas de la ex-Yugoslavia. Hasta el punto que Huntington veía entonces muy improbable la aparición de una contraola antidemocratizadora que pretendiera contrarrestar este proceso emergente con la aparición de diversos regímenes de tipo autoritario. En su opinión, en un horizonte a largo plazo sólo se podían adivinar algunos peligros muy concretos: la añoranza del marxismo, la aparición de una nueva crisis económica, la vuelta al autoritarismo en Rusia o en algún país del tercer mundo, la India o China incluida, y sólo después el Islam. En cualquier caso Huntington no otorgó entonces ningún potencial revolucionario a los países islámicos, a pesar de reconocer la fuerza de la ‘revuelta’ islámica y las raíces tan débiles de sus respectivas democracias. Sin embargo el mismo revisó muchas de estas propuestas en una obra posterior, El choque de civilizaciones y la reconfiguracion del orden mundial, haciendo gala de un gran sentido autocrítico, aunque nunca volvió a llevar una revisión de las tesis defendidas en esta primera obra. Sin duda una tarea todavía le queda por concluir.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Sin categoría

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s