JOAS, Hans; KNÖBL, Wolfgang, Sozialtheorie, Zwanzig einführende Vorlesungen, Suhrkamp, Frankfurt, 2005, 816 pp.

por Carlos Ortiz de Landázuri

La ‘positivismustreit’ de 1961-68, o el debate sobre el positivismo en la sociología alemana contemporánea, enfrentó la teoría crítica neomarxista de Adorno y el racionalismo crítico de Popper, con posturas cada vez más radicalizadas, que posteriormente fueron reeditadas por Habermas o Apel, y Alber, el continuador de Popper en Alemania. En todos los casos ya se comprobó la dificultad de seguir manteniendo la línea de pensamiento tradicional marxista o liberal, cuando en ambas tradiciones se hizo prioritario la resolución de un tipo de paradojas metodológicas que a su vez exigían llevar a cabo una radical revisión crítica de sus respectivos proyectos programáticos, para dar paso de este modo a planteamientos sincretistas de tipo interdisciplinar. A partir de entonces la teoría social otorgó una prioridad a la justificación de este tipo de proyectos programáticos de tipo interdisciplinar, muy alejados en ocasiones del papel específico otorgado tradicionalmente por la ciencia social. Sin embargo ahora se justifican la prioridad otorgada a estos problemas interdisciplinares por considerarlos la única forma efectiva de dar una respuesta edificante a la posterior aparición de aquellas misma paradojas metodológicas. En su opinión, la teoría social ha podido asumir de este modo muchas de las tareas de fundamentación y articulación crítica de las ciencias otorgadas anteriormente a la metodología social, en un momento en el que la filosofía parece que había abdicado en esta labor.

Según Hans Joas y Wolfgang Knöbl, este movimiento revisionista de la teoría social es inseparable de la transformación del método analítico llevado a cabo por Tugendhats, estructuralista por Manfred Franks y sociológico de Jeffrey Alexanders, separando a este respecto dos épocas: el período hegemónico de la sociología comprensiva de Talcott Parsons de 1945 a 1970; y el “nuevo movimiento teórico” neoparsoniano revisionista posterior a 1970, que a su vez se centró en la justificación de un nuevo tipo de proyectos programáticos de tipo interdisciplinar y falibilista, como ahora ocurriría en los casos de Habermas, Luhmann, Torain, Bordieu, Giddens, Mann, etc. Evidentemente en cada caso este “nuevo movimiento teórico” diversificó el uso anteriormente dado a la interdisciplinariedad por parte del modelo parsoniano de sociología comprensiva. Se pretendió justificar así un proyecto programático capaz de superar las paradojas a las que daba lugar el decisionismo inherente a la teoría social parsoniana, aunque fuera a costa de llevar a cabo una profunda revisión del funcionalismo de Parsons, que exigiera atribuirle un carácter en sí mismo falible y fragmentario. A este respecto las ocho primeras lecciones se resalta el papel que en Parsons desempeñó la teoría social, la síntesis interdisciplinar, el funcionalismo normativo, el neoutilitarismo social, la interacción simbólica, la etnometodología eurocéntrica, la sociología de los conflictos. Por su parte las otras doce lecciones analizan el nuevo modo neoparsoniano de abordar estos mismos problemas en el caso de Habermas, Luhmann, Giddens, la teoría de la remodernización, el postestructuralismo, la sociología cultural de Bordieu, el antiestructuralismo francés de Castoriadis, Touraine y Ricoeur, la teoría social feminista, la propia crisis revisionista de la así llamada modernidad ilustrada en el momento presente, tal y como es vista por Beck, Bauman, Bellah, Etzioni y Taylor, a lo largo del debate entre liberales y comunitaristas, y, finalmente, el neopragmatismo de Mead, con cuyas tesis Hans Joas se identifica. En su opinión, estas diversas réplicas más o menos renovadas de la teoría social de Parsons y aún antes de la sociología comprensiva de Max Weber, refuerzan el carácter antifundacionalista del decisionismo metodológico defendido por Mead, viendo en ello una virtud más que un defecto en sí mismo insubsanable. Sin embargo, ¿realmente Parsons o antes Max Weber fomentaron un uso antifundamentalista del método decisionista de la teoría social, al modo de Mead? ¿El dualismo analítico de algunos comunitaristas posteriores a Wittgenstein, como al menos ocurrió en el caso de Hempel, Dray, von Wright o Charles Taylor, no rechazó explícitamente este uso antifundamentalista y decisionista que Popper y algunos de sus seguidores hicieron de estas propuestas, con anterioridad al ulterior debate sobre liberalismo y comunitarismo? Para Joas, la teoría social de Mead se anticipó al profundo giro antifundamentalista que el decisionismo metodológico ha dado lugar en el posmodernismo filosófico, y desde ella se valoran las posibles aportaciones de las demás tradiciones de la teoría social.

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