KOSELLECK, R.; GADAMER H.G., Historia y hermenéutica, Introducción de J. L. VILLACAÑAS y P. ONCINA, traducción y notas de F. ONCINA, Paidós, Barcelona, 1997, 125 pp.

por Luís Enrique de Santiago Güervós

La editorial Paidós nos ofrece de nuevo en su colección sobre Pensamiento contemporáneo la traducción de dos escritos de Gadamer, pero esta vez en diálogo con su discípulo y destacado historiador alemán Reinhart Koselleck. La presentación de la edición es un poco desconcertante. En primer lugar, el núcleo del libro y el problema que se pretende debatir es la relación entre Histórica y Hermenéutica, título, por otra parte que corresponde a la conferencia que pronunció Koselleck con motivo del octogesimoquinto cumpleaños de Gadamer en la Academia de Ciencias de Heidelberg(pp.67-94). A esta conferencia respondió Gadamer con «Histórica y lenguaje: una respuesta»(pp.97-106). En segundo lugar, a estos dos textos se añade la traducción de una conferencia que Gadamer pronunció en 1990 en la Universidad de Heidelberg, que según los propios editores(p.52) no tiene nada que ver con la relación histórica-hermenéutica y  responde «a las lógicas exigencias, en lo concerniente a la extensión, de la colección en que aparece este volumen»; una justificación poco científica. En tercer lugar, al libro le precede una introducción muy interesante sobre el método de la Begriffsgechichte, o historia conceptual, que ocupa exactamente la mitad del libro(pp.9-62) y que tiene una entidad propia. La primera impresión para cualquier lector es que las traducciones aparecen como un pretexto para introducir los resultados interesantes de un trabajo de investigación.

Al margen de esas cuestiones formales o de composición, los contenidos son de sumo interés. La conferencia de R. Koselleck plantea abiertamente el problema de la relación Histórica(Historik)-Hermenéutica. El problema se plantea en los siguientes términos: La Histórica  es una teoría de la historia que no se ocupa de las historias y se pregunta por cuáles son las condiciones de posibilidad de la historia. Ahora bien, ¿la Histórica es un «subcaso de la hermenéutica»(p.69) o tiene un status propio? La respuesta de Koselleck es la siguiente: aunque está de acuerdo en que la hermenéutica abarque a la historia, no parece que pueda hacerlo con la Histórica, pues hay condiciones extralingüística o prelingüística que no atañen a la hermenéutica.

Para demostrar esto último nos remite primero a Heidegger, en concreto a Ser y Tiempo. Heidegger para demostrar la posibilidad de la historia en general hacía aflorar el horizonte de la temporalidad e historicidad fundado en una ontología de la finitud. De aquí surgen las categorías antropológicas que determinan la facticidad del Dasein: «cura», «angustia», «destino», «muerte», etc. Para Koselleck esas determinaciones son insuficientes para desarrollar una Histórica, por eso propone ampliar esas categorías, de tal manera que puedan conseguir una fundamentación suficiente para todas las historias posibles y a partir de ellas se pueda entender la posibilidad de historias. Esas determinaciones categoriales que apuntan a modos de ser son : «poder matar/se», y los pares antitéticos «amigo-enemigo»,«interior-exterior», «público-secreto», «generatividad» (que incluye la sexualidad y el rechazo generacional); «amo-esclavo». Estos pares son idóneos para ilustrar las estructuras de finitud.

Koselleck se remite a continuación a la obra de su maestro Gadamer Verdad y Método. Está de acuerdo en que la hermenéutica como teoría de la comprensión tiene un status ontológico e histórico, en el que la lingüisticidad ocupa un lugar central, ya que nuestra experiencia del mundo está mediada lingüísticamente. Koselleck trata de demostrar que, ciertamente, el historiador se sirve de textos, fuentes, que tienen un carácter indicativo, pero en realidad tematiza un estado de cosas extratextuales. Es decir, la Histórica nos remite a procesos que no se contienen en textos y que escapan a toda comprensión e interpretación lingüística. Este sería el terreno en el que se movería teóricamente la Histórica y lo que la distinguiría propiamente de una hermenéutica filosófica, ya que ésta no es una ciencia ligada filológicamente al texto.

Gadamer, en su respuesta, considera perfectamente legítimo lo que hace Koselleck, es decir, leer Ser y Tiempo desde una perspectiva antropológica y utilizar las categorías de la historicidad para sus propios fines. Pero responder al «problema» que plantea Koselleck le desborda en ese contexto. «No puedo -dice- esperar encontrar en este instante una réplica tal que valiera por la verdadera respuesta»(p.99). Y esto, sobre todo, debido a la complejidad del tema. La clave para Gadamer está en que el hombre «tiene lenguaje». En este sentido la lingüisticidad no sólo es de textos (jurídicos, religiosos, los de una Histórica), sino que es «la condición de ser fundamental de todo actuar y crear humanos» (p.104). Por otra parte, en todo conocimiento histórico está siempre presente un «comprender». Esto ya lo afirmaba el mismo Droysen en su «Histórica». Por eso, Gadamer piensa que su Histórica  es una «hermenéutica».

La otra traducción de Gadamer, la conferencia que lleva por título «La diversidad de lenguas y la comprensión del mundo», analiza de nuevo el tema del lenguaje y la constitución lingüística de los hombres. Reitera su tesis principal: el lenguaje es acontecer lingüístico, acontecimiento, y como tal es el topos del diálogo. Aquí hace hincapié en pensar el lenguaje como un «estar de camino a lo común de unos y otros y no como una comunicación de hechos y estados de cosas a nuestra disposición»(p.116). En esta perspectiva dialógica lo esencial es para él saber escuchar al otro, y hay que saberlo escuchar porque eso, precisamente, es lo que nos abre el camino a la solidaridad.

Por último, el tema que es abordado en la introducción por los autores de la misma, J.L. Villacañas y F. Oncina, es de gran interés, no sólo para la hermenéutica, sino, sobre todo, para la Histórica. Los autores, en realidad, aplican el método de la Begriffsgeschite  a la «Begriffsgechichte» entendida como concepto, es decir llevan a cabo una historia de ese concepto. Articulan su introducción en tres puntos: análisis de la historia conceptual como práctica filosófica; en segundo lugar se analiza la historia conceptual comparándola con la hermenéutica y la historia de las ideas; por último se propone la historia conceptual como crítica histórica, poniendo especial énfasis en la semántica histórica y sus posibilidades teóricas. En resumen, nos plantean un problema de gran actualidad que a partir de la década de los 50 tuvo gran relevancia en Alemania, Autores, entre otros,  como Hermann Lübbe, Hans Blumenberg, el mismo Gadamer y, sobre todo, Koselleck, la utilizaron como instrumento metódico para la teoría filosófica, histórica y literaria.

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