SANTIAGO GUERVÓS, L. E., Arte y poder. Aproximación a la estética de Nietzsche, Trotta, Madrid, 2004, 668 pp.

por María de la Paz Tenorio

El autor

Luis Enrique de Santiago es profesor titular de Filosofía en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Málaga, además de director de la revista Estudios Nietzsche, vicepresidente de la Sociedad Española de Estudios sobre F. Nietzsche (SEDEN) y miembro del Instituto Internacional de Hermenéutica (Canadá). Entre sus obras, figuran Tradición, lenguaje y praxis en la Hermenéutica de H.-G. Gadamer (1987), Nietzsche y la polémica sobre El nacimiento de la tragedia (1994), La actualidad de Nietzsche (ed., 1994) y Gadamer (1997), así como la edición de Escritos sobre retórica, de F. Nietzsche (ed. Trotta, 2000).

La obra

La obra es lo que anuncia el subtítulo: una “aproximación” –y algo más que una “introducción”- a la estética de Friedrich Nietzsche (1844-1900). Se trata de una profunda reflexión sobre las ideas estéticas del filósofo alemán a través de todo su legado literario, ya que ninguna de sus obras está monográficamente dedicada al tema del arte.
El profesor De Santiago analiza todas las referencias a la problemática estética en la obra de Nietzsche, así como la evolución que experimenta su pensamiento estético a lo largo de toda su biografía intelectual.

Estructura del libro

Tras un prefacio y una introducción, titulada: “¿Hay una estética en la filosofía de Nietzsche?”, el libro se compone de cuatro partes: I. Estética de la música; II. La estética dionisíaca; III. La dimensión estética del lenguaje. Otros modos de decir; y IV. Arte y poder: hacia una “fisiología del arte”. Al final, aparece una amplia bibliografía (de doce páginas), un índice de autores citados y el índice general, exhaustivo, que muestra todos los capítulos de cada parte y las secciones de cada uno, dando al lector una información clara y precisa de todos los temas que se tratan en el libro.

Breve síntesis de la obra

Es difícil hablar de una estética de Nietzsche, porque las categorías tradicionales, aplicadas a su filosofía, traicionan su propio pensamiento. Nietzsche invierte la concepción estética que predominaba en su época, llevando el arte hasta extremas posibilidades de acción y creación.
Se aprecia en su pensamiento un nudo complejo desde el cual todas sus líneas de reflexión adquieren sentido: el arte.
Nietzsche invierte la relación tradicional entre arte y conocimiento, y propone que el arte está en un nivel superior al conocimiento, defendiendo la preeminencia del crear sobre el conocer. Denuncia el concepto clásico del arte como mera apariencia estética.
Para Nietzsche, la verdadera base para pensar no es la sistematización de la cultura y las áreas del saber, sino el arte (p. 18). El arte constituye un camino dinámico, completo e integrado. Las reflexiones del arte son estéticas y metafísicas, ya que intentan determinar el ser de los entes (p. 20). Su estética tiene un alcance práctico y experimental.
Piensa que Wagner, su compatriota, era el mejor ejemplo para configurar su sistema estético.
De este modo, representa un giro en la historia del pensamiento, ya que define un nuevo modelo de racionalidad, la racionalidad estética, cuyo objeto es liberar al pensamiento del dominio de la lógica de la identidad.
A través del arte intenta superar la vigente filosofía básica de la cultura, así como la crisis de Occidente, al considerar el arte superior a la filosofía. Es, además, autónomo, y ésta es la novedad, ya que antes de Nietzsche el arte no había sido considerado autónomo.
No se puede hablar de una sola estética o una sola visión del arte, sino de perspectivas distintas, dando como resultado múltiples y ricos significados.
Así, se descubre una concepción del arte como “fuerza universal”, como sinónimo de todas las actividades creativas del hombre, como “su actividad metafísica fundamental” (p. 23), como condición de posibilidad de la vida o como poder .
Ese poder se entiende como lo necesario para mirar libremente, dejando a todo libertad en su manifestación, fuera de toda convicción. Es ese poder el que nace a raíz de la vertiente creadora del hombre.
Nietzsche piensa que el concepto más elevado del arte es el filósofo-artista, ya que no separa filosofía y arte, para que lo artístico se contemple desde el plano filosófico. El arte nos proporciona otra manera de pensar, liberándonos de antiguos cánones y de categorías lógico–discursivas.
El objetivo de Nietzsche es llegar a comprender el arte sin conceptos.
Una tesis importante es que la estética sólo puede considerarse desde el punto de vista del artista, ya que sólo tiene interés en cuanto expresión del que crea (p. 27). La auténtica estética se da en el proceso creador, ya que el arte es “esencialmente creativo”.
El arte debe embellecer la vida, transformar lo oscuro de nuestra existencia. Así, la vida necesita del arte. El arte es, pues, más poderoso que el conocimiento.
Nietzsche concibe al artista no meramente como un creador de obras de arte, sino –sobre todo- como un creador de su propia vida.
Así, pues, la estética de Nietzsche es fundamentalmente una estética de la creación, pues el arte es la expresión suprema del alma creadora; más aún, es poder.
El prefacio del libro está precedido por una cita muy significativa del valor que el pensador alemán atribuía al arte: “Estoy convencido de que el arte es la tarea suprema y la actividad propiamente metafísica de esta vida” (Prólogo a El nacimiento de la tragedia).

Valoración crítica y conclusión orientativa

Mi valoración crítica de está obra es bastante positiva; sobre todo, por la maestría con que aborda el tema y el profundo conocimiento de la obra de Nietzsche que se manifiesta en el libro. Hay que destacar que su lectura nos hace reflexionar acerca del arte, no como algo aislado o etéreo, separado de la acción y de la vida, sino como lo que continuamente arroja luz sobre lo cotidiano, y como algo que está muy cerca, al alcance de todo hombre (cfr. p.210).
A través de todas las artes y de los diversos caminos y cambios que recorre y experimenta la filosofía de Nietzsche, el libro se convierte en una interesante propuesta de reflexión que nos adentra y nos guía por el singular y rico mundo de la estética nietzscheana.
Pienso que este libro está dirigido a un público bastante selecto: principalmente, a todos los que tienen un interés especial por el pensamiento de Nietzsche y la hermenéutica de su obra, así como a los profesores de Estética y a los estudiosos de la estética contemporánea. Pero también puede interesar a un sector algo más amplio del público, interesado por las humanidades, la teoría del arte y la filosofía contemporánea.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Sin categoría

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s