SEGURA, Antoni, Más allá del Islam. Política y conflictos actuales en el mundo musulman, Alianza, Madrid, 2001, 403 pp.

por Carlos Ortiz de Landázuri

En 2001, Antoni Segura, en Más allá del Islam. Política y conflictos actuales en el mundo musulmán, ha reconstruido las líneas de fractura más importantes existentes entre Occidente y el Islam. En su opinión, Huntington en El conflicto de las civilizaciones parte de un falso prejuicio que nunca termina de demostrar, fortaleciendo aún más al gran número de malentendidos con que el gran público hoy día se enfrenta a este tipo de problemas. Según Segura, Huntington presupone ‘el fracaso generalizado de la democracia liberal, incapaz de arraigar en las sociedades musulmanas (….) durante toda una centuria a partir de fines del siglo XIX. Dicho fracaso tiene su fuente, al menos parcialmente, en la naturaleza de la cultura y la sociedad islámica, inhóspita para los conceptos liberales occidentales’ (p. 15). Sin embargo Segura opina que los hechos demuestran más bien lo contrario: los países islámicos se han abierto a procesos de modernización muy profundos, incorporando a sus diversos sistemas de organización política formas de organización democrática profundamente occidentales, aunque lógicamente la velocidad y el acierto de estos cambios sea muy variable, según la historia y los procesos revolucionarios previos específicos de cada país.
En cualquier caso los países islámicos no constituyen un bloque monolítico cuyo único signo identificador sea el Islam, cuando entre ellos puede haber tanta diversidad o más, que las que hay entre los países cristianos, estando también abiertos progresivamente a la democracia. En este sentido Antoni Segura analiza cinco países que aporta como prueba de estas reflexiones críticas sobre las relaciones del Islam y Occidente: a) La independencia de Marruecos y de Argel explica los procesos tan conflictivos de democratización de ambos países; b) La creciente radicalización ideológica del Irán de Jomeini es muy reciente y en absoluto es representativa del Islam en su conjunto; c) El final trágico del fenómeno talibán en Afganistán, pasando por la fase previa de dominación comunista rusa, tienen una génesis histórica muy concreta de difícil generalización a otros países; c) El conflicto del Kosovo, con la subsiguiente intervención de las fuerzas de la OTAN para evitar la limpieza étnica operada por los serbios, tienen unas razones totalmente ajenas al Islam; d) Las conflictivas relaciones de Palestina con el Estado de Israel tienen su propia dinámica interna difícil de extrapolar. En los cinco casos se comprueba que hay razones históricas más que sobradas para justificar el peculiar camino seguido por cada uno en sus respectivos procesos de occidentalización, sin que tenga ningún sentido hablar de una incapacidad de la civilización islámica para asumir este tipo de procesos. Sin embargo, la tesis de Antoni Segura dejan de abordar un problema, ¿hay algunos rasgos comunes en los distintos países islámicos en su modo de superar las dificultades que originan estos procesos de progresiva democratización al modo occidental, aunque cada uno las haya resuelto de forma muy distinta?

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