VALDÉS, M. J. (Coord.), Con Paul Ricoeur, Monte Ávila Editores Latinoamericana, Barcelona, 2000, 193 pp.

por Patricia Beatriz Ruiz Vergara

Pocos son los filósofos actuales que suscitan tanto interés como Paul Ricoeur. Junto con Barthes, Foucault y Derrida es una de las figuras fundamentales del pensamiento francés contemporáneo. Entre sus obras destacan El conflicto de las interpretaciones (1969), La metáfora viva (1975), Tiempo y narración (1983-85) y Sí mismo como otro (1990). Filósofo de filósofos, nos sorprende la actualidad de su pensamiento, que abarca conceptos tan dispares como relacionados entre sí, ofreciéndonos una perspectiva multidisciplinar de la filosofía.

Mario J. Valdés, profesor de la Universidad de Toronto, es coordinador de esta recopilación de textos que nos ofrecen una introducción a las ideas de este pensador, que ha desarrollado una hermenéutica personalista y narrativa en el ámbito de la fenomenología.

Con Paul Ricoeur se centra en la problemática que establece la relación entre la hermenéutica y la teoría literaria, fruto del desarrollo del pensamiento de Ricoeur, cuyo comienzo hace más de cincuenta años ha proliferado, como pone de relieve Mario J. Valdés, en toda una filosofía extensa del lenguaje.

Para Ricoeur el primordial objetivo de la hermenéutica consiste en identificar el ser del yo, que no puede reducirse a mero sujeto del conocimiento, sino que se abre a otras muchas experiencias. Es de ese sujeto objetivado, conceptualizado y puramente intelectual del que huye Ricoeur. Tres elementos intervendrán en la búsqueda del sentido de la realidad del hombre: la comprensión, el discurso y el ser. Ricoeur llega al sentido del ser a través de la comprensión de sus múltiples signos y manifestaciones, pues el ser es el reflejo de las diferentes manifestaciones espirituales del hombre en el discurso; discurso que está conformado, entre otros, por los mitos, símbolos y metáforas cuyo estudio no pasa desapercibido en el pensamiento del autor francés. Y es que, como él mismo insinúa, “el símbolo da que pensar”, siendo necesaria la reconstrucción de los signos y las manifestaciones del ser a través de la interpretación. Y la interpretación para Ricoeur tiene su base en la dialéctica comprensión-explicación que atraviesa tres campos que podemos considerar principales en la teoría de la literatura: la teoría del texto, la de la acción y la de la historia.

El texto nos sale al encuentro no como algo hermético, sino como una invitación al discurso, pues entiende Ricoeur que es el texto mediador entre la reflexión y la comprensión, entre el autor y el lector. Comienza así el “diálogo” entre autor y lector, provocándose una re-acción en el lector que pretende, “desde su tiempo”, comprender y explicar lo que allí se dice, llegando incluso a apropiarse del texto mismo. Porque, en el fondo, para Ricoeur, el texto –al igual que el mito, el símbolo, la metáfora o el signo- no está acabado, sino que requiere de una interpretación que nos desvele su sentido, el sentido del ser, del yo, y nos permita la comprensión del mismo. Y ésta es tarea que le corresponde a la hermenéutica.

Es de este modo como la hermenéutica dejará de ser una mera técnica, porque en su relación con la teoría literaria ocupa un punto central el problema de la comprensión, del conocimiento: la interpretación realizada a partir de esos signos y símbolos amplía la propia comprensión de uno mismo a través de la comprensión del otro (o de lo otro).

Los textos compilados en este libro se dividen en dos partes que recogen la temática desglosada anteriormente: la primera de ellas versa sobre la hermenéutica de Paul Ricoeur y su relación con el terreno literario. Clark, Wood y Valdés han expuesto su concepción de la acción y la narratividad desde un punto de vista filosófico. Agís, Monasterios y Prado se acercan a su obra desde una perspectiva humanística. La segunda parte incluye tres ensayos breves y una entrevista reciente a Paul Ricoeur.

Merecen ser destacados los textos de Mario J. Valdés “En torno a la filosofía y la teoría literaria de Paul Ricoeur” (pp.57-73) y de Marcelino Agís Villaverde “El sentido del ser interpretado” (páginas 91-114). El desarrollo que hacen del pensamiento de Paul Ricoeur es bastante claro y preciso, dándonos una excelente visión de conjunto acerca de las inquietudes filosóficas de este pensador, centradas en el ámbito de la hermenéutica, el ser y el lenguaje. Ambos textos también nos permiten dotar a esta obra de una cierta “continuidad” respecto del problema central que la vertebra.

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