WADELL, P., La primacia del amor. Una introducción a la ética de Tomás de Aquino, Palabra, colección Pelícano, Madrid, 2002, 256 pp

por Javier García-Valiño Abós

Este libro es una versión castellana de la obra The primacy of love. An introduction to the Ethics of Thomas Aquinas, publicada por Paulist Press en 2002. La traducción al castellano ha sido realizada por Sara Leach.
El prólogo a esta edición española (pp. 7-28) es del Dr. Juan José Pérez-Soba, profesor de la Facultad de Teología de San Dámaso (Madrid). Este prólogo es una buena preparación crítica a la lectura del libro y contiene, en notas al pie, muchas referencias bibliográficas de gran utilidad para contextualizar la obra de Wadell.

Paul J. Wadell, C.P., es profesor asociado de Ética en la Unión Teológica Católica de Chicago. Es autor de: Friendship and the Moral Life (1989) (trad. cast.: La amistad y la vida moral) y Friends of God. Virtues and Gifts in Aquinas (1991), además de diversos artículos sobre la ética y la espiritualidad cristianas, como los siguientes: “Amicizia, virtù e agire eccellente”, en Livio Melina y P. Zanor (eds.), Quale dimora per l’agire? Dimensione ecclesiologiche de la morale (2000), pp. 43-56; y “Growing Together in the Divine Love. The Role of Charity in the Moral Theology of Thomas Aquinas”, en G. S. Harak (ed.), Aquinas and Empowerment. Classical Ethics for Ordinary Lives (1996), pp. 134-169.

Tras el prólogo del profesor Pérez-Soba, Wadell comienza con una introducción. El libro consta de nueve capítulos, cuyos epígrafes transcribo a continuación, para indicar la temática:

I. El encuentro con un hombre que tiene un plan sobre nosotros.
II. Por qué hacemos, en definitiva, las cosas: una mirada al comportamiento humano.
III. La felicidad: lo que todo el mundo quiere.
IV. La caridad: la virtud de la amistad con Dios.
V. Las pasiones y los afectos en la vida moral: explorando la primacía del amor.
VI. Las pasiones y los afectos en la vida moral: cómo encontrar la fuerza para continuar.
VII. Las virtudes: hábitos que nos guían hacia la plenitud de la vida.
VIII. Las virtudes: encontramos nuestra perfección en un don.
IX. Cómo atender a un Dios de amor. Conclusiones acerca de la visión del Aquinate sobre la vida moral.

En lo que respecta a la estructura, el libro está muy bien construido: hay un esquema claro y analítico, y está bien lograda la articulación de todos los contenidos, así como el desarrollo argumentativo. Cada uno de los capítulos enunciados consta de una o dos partes o secciones, y cada una de ellas se compone, a su vez, de varios apartados, cuyos epígrafes van guiando muy bien al lector.
En casi todas sus obras –y en ésta de un modo muy ostensible-, Wadell aparece como uno de los autores que, en los últimos años, están haciendo una revisión y reinterpretación de toda la ética y la teología moral de santo Tomás, en el contexto de una corriente más amplia de renovación de la moral; en particular, Wadell y otros autores están revisando y reinterpretando toda la doctrina de Tomás de Aquino sobre las pasiones, los afectos y las virtudes. Se trata de un conjunto de autores que no aceptan el sesgo marcadamente intelectualista que ha caracterizado la interpretación más frecuente en los estudios modernos sobre el pensamiento moral del Aquinate. La clave de la interpretación de Wadell es la primacía del amor. A la luz de esta primacía, nos propone una lectura de los textos del maestro medieval que resulta muy interesante y sugerente para el hombre de nuestro tiempo. Al afirmar la primacía del amor, el autor se refiere, en primer lugar, a la virtud teologal de la caridad, que es definida por santo Tomás como amistad con Dios. Naturalmente, subrayar el valor y la centralidad del amor en la vida moral, implica la tesis de que la voluntad juega un papel decisivo –en cierto sentido y en ciertas operaciones, no menos decisivo que el entendimiento- en la vida moral. En este sentido, podemos entender que Wadell, entre otros autores, corrige la tendencia intelectualista que muchos estudiosos y discípulos de santo Tomás han manifestado; aunque hay que reconocer que esta tendencia responde a (o se funda en) un buen número de textos del Aquinate. Quizá sea ésta una de las razones por las que Wadell intercala numerosos textos (la mayoría, más o menos breves) de santo Tomás, para dar mayor fuerza persuasiva a su interpretación. Todas las citas están traducidas al castellano.

Este libro no está dirigido sólo a los estudiosos e investigadores de la ética (y la teología moral) de santo Tomás, sino también –y sobre todo- a cualquier persona que quiera conocer la propuesta de vida buena del maestro medieval, considerado como un clásico que tiene mucho que decir al hombre de hoy, en un mundo complejo y muy marcado, en el terreno moral, por el relativismo, el subjetivismo y el individualismo. En este sentido, hay que subrayar el tono vivencial y el carácter didáctico y práctico (en el sentido genuino de “filosofía práctica”) del libro. Aunque el autor manifiesta un profundo conocimiento de la ética de santo Tomás, ha evitado la erudición académica en aras de la claridad expositiva, buscando una articulación de doctrina y vida, y procurando que la doctrina moral del Aquinate arroje luz sobre la vida moral del hombre de hoy y le ayude a orientarse. Pienso que este libro es un buen exponente de aquella sentencia de Cicerón: “Vita sine doctrina, stultitia; doctrina sine vita, arrogantia”.
El hilo conductor del libro es una idea del Aquinate que constituye, para Wadell, el núcleo de su pensamiento moral: Dios, que es Amor, tiene un designio sobre cada hombre y lo llama a una vida plena y feliz. El hombre sólo podrá alcanzar esa plenitud ejercitando las virtudes, que lo conducen a la perfección, y procurando comprender la significación profunda de sus pasiones, emociones y afectos, la cual se desentraña a la luz del amor, que las dota de sentido. El lector es invitado a considerar el designio o proyecto amoroso de Dios sobre el hombre y a cooperar activamente a su propia transformación.
Considerando el contexto teológico de la filosofía tomista, un elemento significativo de esta obra es la importancia que atribuye Wadell a los dones del Espíritu Santo para alcanzar una vida lograda, y su modo de entender la relación entre los dones y las virtudes. En este punto discrepa de algunos autores.
El hecho de que la editorial Palabra haya publicado este libro entre los ensayos de la colección Pelícano, indica con claridad el propósito divulgativo y pedagógico-espiritual de esta edición, sin que ello suponga una merma del rigor mínimo que el lector culto y el especialista pueden esperar de una obra como ésta. Por eso, este hecho no resta valor filosófico al libro.

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