CORAZÓN, Rafael; Kant y la Ilustración, Rialp, Madrid.

Cristina Rodríguez Blanco

Rafael Corazón González, es doctor en Filosofía y profesor de Enseñaza Secundaria. Ha ejercido la docencia de la Filosofía durante más de veinte años, y ha publicado numerosos libros y ensayos, entre los que recientemente se encuentra el libro que reseñamos: Kant y la Ilustración.

         Kant y la Ilustración es un libro dividido en seis capítulos: El pensamiento moderno y la Ilustración; Características del pensamiento ilustrado; los intereses de la razón; Los límites del conocimiento. La crítica de la razón pura; Una moral autónoma. La crítica de la razón práctica; La crítica del Juicio. El “sistema” de la razón pura. Y por último: El sistema Kantiano y la racionalidad moderna. La antropología ilustrada de Kant.

         En la filosofía medieval se engendra una gran crisis; el hombre medieval está atado a un Dios omnipotente, que más bien se entiende ahora como incapaz de amar y ser amado, y además un Dios del cual no se puede demostrar su existencia o su no existencia, y por si fuese poco, el hombre está atado también a la propia naturaleza, condicionante de sui actividad; grandes problemas que hay que resolver.

         Para el hombre de esta época, además, la razón y la voluntad son incompatibles; pues, ¿cómo es posible conjugar sabiduría y libertad ante el tema de Dios?

         El hombre moderno necesita libertad, necesita romper las cadenas que le atan a ese Dios y a esa naturaleza, pero ello no significa que el hombre de la modernidad esté en contra de Dios, sino más bien que en el ideal ilustrado se invita al hombre a estar al margen de un Dios absolutista.

         Como señala Corazón, una de las características principales del pensamiento ilustrado es el criticismo (crítica, entre otras cosas, a la religión); el hombre moderno no debe ni tiene que depender de la religión, ha llegado el momento de dejar de  preocuparse por Dios y empezar a preocuparse por sí mismo; la religión y muy concretamente el cristianismo quedan excluidos de la vida del hombre.

         La Ilustración intenta cambiar todo profundamente y de esta forma liberar al ser humano de sus ideales más arraigados, forjados a través de la antigüedad: “Dios ha de ser sustituido por el hombre”.

         Con este paso la humanidad comenzaría a ser autónoma; por tanto autoridad y tradición quedarían al margen. Por ello, se puede decir que la Ilustración es una forma de emancipación del ser humano, este uno de los puntos claves en la filosofía Kantiana.   Kant ante todo, quiere que el hombre de una vez por todas sea libre, autónomo y consecuente con sus acciones;  ahora voluntad y libertad son lo mismo.

         El hombre tienen que buscar su libertad por si mismo, y ha de encontrarla en su propia razón; será libre para tener o no tener un destino trascendental y por tanto podrá elegir lo que quiere o no quiere hacer con su vida.

         Como Rafael Corazón plantea en este libro, la tarea filosófica más importante de Kant es el conocimiento pleno del hombre. Kant se pregunta: ¿qué es el hombre, y sobre todo qué puede conocer, qué puede hacer y qué puede esperar de la vida?, preguntas fundamentales para conocer al ser humano y el verdadero sentido de su vida.  Kant no deja de plantearse por qué el ser humano siempre desea más de lo que realmente puede llegar a alcanzar, esta cuestión se puede considerar como eje principal de toda la filosofía kantiana.

         Pues como bien define Corazón, “Toda la filosofía de Kant se asienta sobre la existencia de un interés puro, que emana de la propia razón”.

         Dentro de la filosofía Kantiana se distingue claramente entre juicios a priori y juicios posteriori. Los primeros son los juicios matemáticos, juicios universales y necesarios, por el contrario, los juicios a posteriori son los juicios y observaciones ordinarios, es decir, los que versan sobre verdades rutinarias.

         En segundo lugar, se distingue entre juicios analíticos y juicios sintéticos. En los primeros el predicado está contenido dentro del sujeto; sin embargo, en los juicios sintéticos se nos da información esencial sobre el mundo.

         Todas las verdades a priori son analíticas ya que su universalidad y necesidad surgen de ser como tautologías. Pero  también existen juicios a priori que son auténticamente sintéticos, ya que existen proposiciones que nos brindan información acerca del mundo pero que cuya información es al mismo tiempo universal y necesaria.

         Para Kant, los únicos objetos posibles de conocer son los fenómenos. Los fenómenos son los objetos del mundo empírico, los objetos puramente observables. El hombre está incapacitado para llegar a conocer en su plena realidad los noúmenos. Los noúmenos conforman el conocimiento de las cosas en sí mismas. Es imposible el conocimiento de un mundo absoluto, el conocimiento incondicionado.

         Pensar que la mente es tan sólo percepción y sensación es algo absurdo; la mente tiene un poder activo, pues contempla el mundo mediante los conceptos del entendimiento. El hombre conoce la realidad gracias a su naturaleza, tan sólo a través de esta el hombre es capaz de conocer y dar cuenta de la realidad que se presenta ante él.

         Corazón consigue una trayectoria muy completa a través de la filosofía Kantiana, tocando temas importantes en Kant como es el de la felicidad, el juicio teleológico, el deber, la estética como parte importante en la vida del ser humano.

         Aquí sólo hemos dado unas breves pinceladas de lo que el libro nos expone, por lo que recomiendo la lectura de este entretenido e interesante libro de  Rafael Corazón González. No hay que olvidar que la figura de Kant es indispensable para el conocimiento de la filosofía occidental, ya que a través de su filosofía podemos comprender y conocer  la mayoría del contenido de nuestra filosofía actual, de la filosofía moderna y contemporánea.

         Kant necesita entrelazar en el hombre, el conocimiento, el sentimiento y la libertad. Para Kant, el hombre no debe asomarse al mundo, debe permanecer en sí mismo, no debe detenerse en que está atado a la leyes de la naturaleza, y así alcanzará la libertad aunque sea de forma subjetiva. El conocimiento, la libertad  y el sentimiento son vías para el goce del propio sujeto; al igual que el hombre tan sólo es capaz de conocer aquello que él mismo ha formado, también ha de saber conjugar sabiamente su pensamiento para sentirse libre en un mundo al que ha nacido sujeto.

         El hombre kantiano no es nadie en particular, es anónimo e impersonal; la voluntad autónoma suplanta a la persona humana, y va más allá de la individualidad.

         Como Corazón bien expresa: “Kant ha convertido al hombre en un absoluto infinito, que debe contentarse con el respeto por sí mismo y el placer que produce la contemplación de la belleza”.

         Concluyo considerando, como hace Corazón en su libro, que Kant es el sustituto indiscutible de Aristóteles, un nuevo y extraordinario pensador que dio un giro completo a los ideales de su época y de épocas anteriores; Kant significó una nueva sabia para una filosofía que se entendía ya caducada.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Sin categoría

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s