HEIDEGGER, Martin; Zur Auslegung von Nietzsches II. Unzeitgemässer Betrachtung. “Vom Nutzen und Nachteil der Historie für das Leben”. Gesamtausgabe. Band 46. Frankfurt a. M., Vittorio Klostermann, 2003.

por J. David Mateu

   La aparición de un nuevo volumen de la obra completa de Martin Heidegger es ya de por sí un hecho relevante en el panorama filosófico, pero cuando, como en este caso, el objeto de análisis es la filosofía de Nietzsche, hay un aliciente mayor: la polémica interpretación de los grandes títulos capitales de la filosofía del maduro Nietzsche por parte de Heidegger (el eterno retorno, la voluntad de poder, el superhombre, el nihilismo y la justicia, que se resumen en el proyecto de la transvaloración) supuso un momento de auto-reflexión sobre el problema de la historia de la metafísica occidental, y sobre el lugar que en ella ocupaban tanto Nietzsche (en tanto que su pensador de clausura) como Heidegger (en tanto que pensador-narrador de esa historia). Sin embargo, parecía que el Nietzsche de Heidegger no estaba completo.

Aquella interpretación motivó numerosas reflexiones críticas, una de las cuales era que Heidegger prestaba demasiada atención a los textos de madurez de Nietzsche. Precisamente en este volumen 46 de la Gesamtausgabe, titulado Para la interpretación de la 2ª Consideración intempestiva de Nietzsche. “De la ventaja y el inconveniente de la historia para la vida”, Heidegger se dedica a un minucioso análisis monográfico de esa segunda intempestiva en la que el joven Nietzsche, catedrático en Basilea, se enfrenta al problema de la ciencia histórica, a las consecuencias de ésta sobre la formación de la juventud alemana. La historia, si se plantea como una ciencia al modo positivista, o si se desarrolla como una historia universal al modo de los intelectuales conservadores posthegelianos (Nietzsche tiene en mente a E. v. Hartmann, un filósofo menor del XIX, así como a D. F. Strauss, teólogo e historiador), acaba dañando la creación de una cultura como la “unidad de estilo artístico en las producciones espirituales de un pueblo” (así se define el concepto de cultura tanto en la primera, como en la segunda intempestiva).

Este volumen, no obstante, no es propiamente un libro convencional, ni siquiera al modo de otras publicaciones de cursos redactados por Heidegger, sino la recopilación tanto de las notas de Heidegger para las clases del seminario (unas 250 páginas) como de los Seminarberichte de los alumnos (unas 100 páginas más), y un post-scriptum con las notas de Hermann Heidegger, hijo del filósofo y asistente al seminario. Dada la estructura fragmentaria de las notas del volumen no es fácil mostrar el hilo conductor del texto; sin embargo, el propio Heidegger define al inicio la pregunta rectora (leitende Frage) del curso, anunciado como Introducción a la formación filosófica de conceptos: un ejercicio que trata de analizar el concepto de vida y cómo se articula con el problema de la historia.

El interés de la lectura heideggeriana radica en cómo el mago de Messkirch desentraña de, lo que a primera vista parece un “escrito de combate”, de crítica cultural, los supuestos ontológicos y epistemológicos que le subyacen. La hermenéutica heideggeriana se abre camino en el texto de modo fascinante, pero nos engañaríamos si pensáramos que, al fin y al cabo, Heidegger va a llegar a las mismas tesis que expone en los cursos publicados en su Nietzsche. Y nos engañaríamos porque en la mismidad de las conclusiones se manifiesta una diferencia interna; no hemos de crear, para evitar la sensación del “al fin y al cabo”, ninguna expectativa sobre un giro radical en la visión heideggeriana de Nietzsche: el valor del volumen no reside en la interpretación heideggeriana como novedad, conocida ya desde la publicación del Nietzsche, sino en el modo cómo llega a ella, los supuestos de ese libro, que a mi juicio se explicitan en este texto sobre la segunda intempestiva. El seminario se llevó a cabo en el semestre de invierno de 1938-1939, justo en los mismos años que la mayoría de los textos publicados en la década de los 60 en el Nietzsche. No obstante, el editor de ese doble volumen nos advierte que allí se encuentran todos los cursos sobre Nietzsche a excepción del volumen que aquí reseño: con su publicación, el Nietzsche de Heidegger se acerca a su completud.

Toda la interpretación de la historia de la metafísica de Heidegger, desde Ser y tiempo hasta sus comentarios sobre Nietzsche, se apuntalan en la segunda intempestiva de Nietzsche. Los primeros párrafos del libro de 1927 y sus páginas finales, con el problema de la temporalidad y la historicidad, explícitamente referidas a esta segunda intempestiva de Nietzsche, así lo avalan. Asimismo, al inicio de la Introducción a la metafísica reaparece de nuevo la idea de las “ventajas” e “inconvenientes” de la historia ya no para la vida, sino para la filosofía como meditación sobre el ser. Del mismo modo, el Nietzsche de los 30 y 40 está plagado de alusiones a la contraposición entre la meditación histórica (historische Besinnung) de la historia de la metafísica, ejercida por el propio Heidegger, frente a la mera historiografía de los historiadores de la filosofía. El escalón reflexivo sobre el que se asienta Heidegger lo aporta su interpretación de este texto, a veces, pasado por alto, de la segunda intempestiva de Nietzsche.

Pero no sólo se encuentra en este nuevo volumen la explícita tematización del problema de una reflexión histórica desde la filosofía, sino también un análisis del problema de la verdad como objetividad científica, como adecuación, como objetividad alcanzable de modo artístico o como justicia histórica. Ahora bien, la clave interpretativa del texto es el análisis del concepto de vida: vida, según Heidegger, refiere en Nietzsche no sólo la vida humana, sino también el ser en su totalidad y la esencia de la verdad (triple sentido). Pero también aparece su reverso, el concepto de muerte, retomado tras Ser y tiempo, como la contraparte o bajo continuo que acompaña siempre a la vida. A partir de aquí, Heidegger de-construye el texto, sus partes de filosofía de la cultura, de filosofía de la historia, la relación de Nietzsche con Hegel, Kant o Schopenhauer, para llegar al problema más interesante: la definición de la objetividad artística frente a la objetividad científica y la fundamentación del anhelo de verdad en la idea de justicia. Según Heidegger, esa idea de justicia es ambigua en el texto nietzscheano por su relación con el concepto de vida: Nietzsche jugaría entre la justicia como virtud individual y la justicia como constitución del universo, con explícita referencia a los presocráticos (Anaximandro y Heráclito). De ese modo, la justicia sería el principal objetivo de interpretación en este seminario: en tanto que término medio que articula vida y verdad, la justicia sería la raíz del impulso a la verdad en esta intempestiva, y uno de los títulos capitales que Heidegger analiza en “La metafísica de Nietzsche” (Nietzsche, trad. de J. L. Vermal, Barcelona, Destino, 2005).

En resumen, este volumen de la obra completa de Heidegger habría de suscitar la atención de aquellos que estén interesados en la obra de cualquiera de los dos pensadores aquí implicados. Heidegger se enfrenta al texto del joven Nietzsche que desde el inicio marcó los supuestos filosóficos de su proyecto de destrucción de la historia de la metafísica para refundarla, como en Ser y tiempo, o para superarla, como tras la Kehre.

J. David Mateu

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