Hunziker, H. (Hrsg.); Der jugendlichen Einstein und Aarau. Einsteins letztes Schuljahr Relativität, Brownsche Bewegung, Lichtquanten und Astrophysik, Begleitband zur Jubiläumsverranstaltung 2005 Atte Kantonsschule Aarau, Birkhäuser, Basel, 2005, 205 pp.

por Carlos Ortiz de Landázuri

Herbert Hunziker ha recopilado en El joven Einstein y Aarau de 2005, diversas contribuciones acerca del necesitarismo con que el joven Einstein concibió el experimento mental de 1895. En su opinión, sus propuestas exigían un ‘cambio mental’ que explica el retraso de 10 años con que se le concedió el premio Novel en 1919, pero también fue el detonante de los cinco artículos del ‘año maravilloso’ de 1905 acerca del movimiento browniano, el electromagnetismo, el efecto fotoeléctrico y los cuantos de luz. Para justificar  estas conclusiones se dan ocho pasos:

1) H. Staehelin analiza las circunstancias que rodearon la llegada del joven Einstein a Aarau, procedente del Instituto Luitpold  de Müchen, después de haber intentado  ingresar en el politécnico de Zürich, con sólo quince años, dos menos que la mayoría de sus compañeros, siendo acogido en la casa de Profesor Wintelers, y acabando con unas magníficas calificaciones y recuerdos del estilo  educativo ‘liberal’ que allí se practicaba;

2 y 3) H. Hunziker y W. Pfeifer analizan los programas y los habituales exámenes de madurez de matemáticas (aritmética y geometría) y física (electromagnetismo), donde obtuvo las máximas calificaciones;

4) H. Hunziker comprueba como la formulación de teoría especial de la relatividad supuso un ejercicio de superación de la noción de espacio y tiempo absoluto en Newton y Kant, y la reformulación de algunas nociones básicas de la mecánica clásica absoluta, como al menos sucedió con las nociones de simultaneidad y de medida, de contracción del espacio y de dilatación del tiempo, o de masa y energía, anticipando de algún modo el análisis espectral de la radiactividad y el descubrimiento de la propia bomba atómica.

5) D. Giulini atribuye al experimento mental formulado en Aarau por el joven Einstein, o aún antes el propio Galileo, la justificación de las nociones de masa y de fuerza inercial en virtud de unos sistemas en movimiento relativo respecto a sí mismos y respecto de la constante de la velocidad de la luz, sin recurrir ya a la fundamentación del electromagnetismo a partir de la teoría del éter. Con este simple cambio logró unificar la doble interpretación de la luz y del electromagnetismo, así como salvar las paradojas que se habían hecho patentes en el experimento Michelson Morley y en las propias teorías de Lorenz y Poincaré;

6) W. Pfeifer comprueba como la interpretación eisteniana del movimiento browniano de las partículas de un gas dentro de un receptáculo extrapoló aún más este mismo experimento mental, ya que también en este caso la disipación de un gas genera un campo de fuerzas semejante al campo electromagnético que genera la difusión de la luz;

7) D. Giulini contrapone uso necesitarista y posibilista que el joven Einstein y Max Plank hicieron del método del experimento mental. Sólo así fue posible admitir el valor constante de la velocidad de la luz, el número de Avogadro, los cuantos de luz, o incluso su siempre pospuesta teoría del campo unificado, para de este modo fundamentar a su vez el electromagnetismo, al movimiento browniano o a los cuantos de fuerza, sin fomentar un indeterminismo cada vez más generalizado;

8) N. Straumann analiza las implicaciones astrofísicas del experimento mental de 1995, atribuyendo un carácter arquimédico central a una forma de energía presuntamente débil, como acabarían demostrando las reconstrucción de los agujeros negros propuestas por Chandrasekhar, así como las radiografías espectrales de Fritz Zwicky.

Para concluir una reflexión crítica: H. Hunziker sugiere que el uso necesitarista que hizo el joven Einstein del experimento mental podría justificar los usos tan diversos que el mismo acabaría haciendo de la teoría de la relatividad, tanto en el caso de la astrofísica, como en el movimiento browniano o en la propia difusión de la luz. Y en este sentido cabe preguntar: ¿Se puede extrapolar el sentido necesitarista ahora asignado a los experimentos cruciales de la época de Aarau, cuando posteriormente la teoría de la relatividad se abriría a otros muchos usos posibles más diversificados y pluralistas? Ahora no se aborda esta cuestión, pero otros lo han hecho. Veámoslo.

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