Izquierdo, Cesar; Soler, Carlos (eds.); Cristianos y democracia, Eunsa, Pamplona, 2005, 264 pp.

por Carlos Ortiz de Landázuri

La aceptación generalizada del sistema democrático como la forma de gobierno más respetuosa con los derechos humanos ha sido un fenómeno relativamente reciente, incluido el caso español, que al Magisterio de la Iglesia le planteó dos retos importantes: el abandono de la tesis de la confesionalidad del Estado, como ya fue reconocido por el Concilio Vaticano II; y, por otro lado, la aceptación de la democracia como la mejor forma posible de combatir la experiencia trágica de los totalitarismos, en el caso del magisterio de Juan Pablo II (Carlos Soler). Evidentemente ha habido acontecimientos históricos muy recientes que han hecho posible este reconocimiento: la experiencia trágica de los diferentes totalitarismos, tanto marxistas como fascistas, respecto al modo colectivista de entender las relaciones entre los principios éticos y la legitima autonomía de lo temporal (Jorge Miras); o la defectuosa solución de la cuestión religiosa en los sistemas de gobierno tradicionales o autoritarios (Fernando de Meer). Sin embargo la aceptación de los distintos procedimientos de decisión democráticos también ha exigido cambios profundos en el modo de abordar determinados retos por parte de la actuación pública de los cristianos: por ejemplo, la aparición de un relativismo multiculturalista aún más generalizado (Andrés Ollero) ha invertido los criterios con que tradicionalmente se juzgaba la tolerancia y la intolerancia (Cruz Prados); de igual modo que la formulación de un principio de libertad religiosa modificó el modo de entender las relaciones Iglesia y Estado (Navarro-Valls); especialmente, cuando se reivindica un principio de presencia pública en la vida civil, en un caso, y en el otro de laicidad o neutralidad religiosa (de la Hera); las relaciones de la Jerarquía eclesiástica con la sociedad en su conjunto tuvieron que recurrir a nuevos cauces de comunicación institucional, ya sea a través de los medios (Contreras), o del sistema educativo (Jiménez Abad); o exigieron una intervención muy puntual en temas ya más concretos: la educación religiosa en la escuela pública (Jorge Otaduy), el derecho a la vida (Terrasa), los modelos alternativos de familia (Elósegui), el matrimonio (Bañares), los movimientos migratorios (Pérez-Madrid). Para concluir Monseñor Fernando Sebastián dedica su intervención a Iglesia en democracia.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Filosofía de la religión, Teorías de la democracia

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s