Eco, Umberto; Seis paseos por los bosques narrativos, Editorial Lumen, S. A. (Barcelona – 1996), primera edición

Jaume Grau Pitarch

Es un ensayo muy bien construido y correctamente desarrollado en primera persona del singular, en el que el autor, Umberto Eco, realmente nos da unos paseos, seis para ser más exactos, por los mundos literarios, él los llama ‘bosques literarios’. Sin caer nunca en la trampa del aburrimiento, o lo ya conocido y como tal fustrante. Un ensayo en un tono poco literario que consigue que uno se fije en el libro, primero por el título y luego por el índice. Siempre me ha atraido los escritos de Umberto Eco, desde que leí por primera vez “El nombre de la rosa” cuando era joven, hace ya de esto muchísimas primaveras. Fan desde la primera página que le leí de su magnífico libro medieval. Me llamó muchísimo la atención su manera de escribir, fresca y a la vez intelectual. Me pensaba que era este libro, el de los seis paseos, un conjunto de escritos ensayísticos o de conferencias de otro estilo, como más en su línea literaria y me sorprendió muy gratamente su lectura. Aquí pude encontrarme con autores de lo más diversos, como Italo Calvino, Umberto Eco ‘Umberto’, Achille Campanile, Carolina Invernizio, Franz Kafka, Alfred Kazin, Thomas Mann, Roger Schank, Edgar Allan Poe, Jules Verne, Charles Romyn Dake, Howard Phillips Lovecraft, Laurence Sterne, Carlo Collodi, Immanuel Kant, Raymond Radiguet, Marcel Proust, Fiódor M. Dostoievski, Jerome David Salinger, Gérard de Nerval, Pelham Grenville Wodehouse, Jonathan Swift, Fernando Pessoa, Wolfgang Iser, Paola Pugliatti, Mickey Spillane, Ludwig Wittgenstein,… Y, más aún, reencontrarme con personajes entrañables para mí, como el Lobo Malo, el Rey Enfermo, el Ogro, Gedeone, el Viejo Cochero, Gregorio Samsa, Juan, María, el Dragón, Caperucita Roja, Arthur Gordon Pym, Tristram Shandy, la Madre, el Padre, el Tío, la Tía, Jacopo Belbo, tío Carlo, tía Caterina, Pinocho, la Gioconda, Sylvie, Gérard Labrunie, Adrienne, Aurélie y mucho otros entre los personajes tratados o enumerados de alguna manera en este libro. Y, sobre todo, lugares comunes de paso de nuestra imaginación durante nuestra vida, como “Si una noche de invierno un viajero…”, “Lector in fabula”, “The Role of the Reader”, “Propuestas para el próximo milenio”, “Cuentos populares italianos”, “Agosto, moglie mia non ti conosco”, “El beso de una muerta”, “La venganza de una loca”, “El cadáver acusador”, “El albergue del delito”, “La metamorfosis”, “Las aventuras de Arthur Gordon Pym”, “Reading and Understanding”, “Tristam Shandy”, “La caperucita roja”,  “El péndulo de Foucault”, “Los límites de la interpretación”, “Interpretation and Overinterpretetion”, “Las aventuras de Pinocho”, “Le Diable au corps”, “Sylvie”, “Los viajes de Gulliver”, “Obra abierta”, “My Gun is Quick”, “Investigaciones Filosóficas”,… Todos sin orden ni concierto… o tal vez sí, el orden y el concierto que quiere imponernos Umberto, como le llama Italo Calvino cariñosamente a Umberto Eco. Y esto que sólo he enumerado lo que podemos ver en el primero de los paseos, no queriendo desvelar todas las sorpresas que nos depara el autor en sus seis paseos. Pero, sobre todo, no confundamos el ‘uso’ y la ‘mención’ de las palabras en este libro, Eco no lo hace nunca en ningún momento. El estilo es ágil, así se agradece una lectura y luego una relectura sin agobiarse. Un ensayo literario –o mejor decir seis ensayos literarios concadenados perfectamente- en el que ha organizado las conferencias/capítulos de manera muy clara. Eco ha escrito este ensayo queriéndonos llevar, como dice en el título de la obra, por unos caminos boscosos de paseo narrativo. Aprovechemos para gozar con el paisaje que nos ofrece y disfrutemos mucho con ello.

Esto sí, tengamos en cuenta que el ensayo –los ensayos- de Umberto Eco sigue la dialéctica de un buen profesor especializado en filología, lingüística y semántica, y, sobre todo, en novela moderna. Nos habla también aquí del Lector Modelo, del Lector Tipo, del Lector Empírico, del Lector Ideal, del Lector Implícito, del Lector Virtual, del Lector Ficticio, del Metalector, del Espectador Empírico, del Espectador Dispuesto, del Metaespectador, del Colaborador, del Autor Modelo, del Autor Empírico, del Autor Real, del Autor Ideal, del Autor Implícito, del Autor Virtual, del Narrador, del Texto, del Paratexto, del Metatexto, del Intratexto, de la Fábula, de las Reglas del Juego, del Punto de Vista, del Personaje Real, del Personaje Novelesco, del Personaje Ficticio. Y también, sobre todo también, del pretérito imperfecto y sus usos temporales –los usos como durativo e iterativo y, más aún, su ambigüedad temporal- en la novela, y más que nada en la novela de “Sylvie” de Gérard de Nerval. Nos plantea a través del libro un camino de correspondencias que es un paseo totalmente efectuado por y para el bosque narrativo, él de su imaginación e intelecto. Primero de la mano de Sylvie y Gérard de Nerval, y luego de Arthur Gordon Pym y Edgar Allan Poe. Pero no sufráis, nos los volveremos a encontrar por otros bosques narrativos en distintos paseos con Umberto Eco. Y con la excusa de reencontrarnos en estos paseos por los bosques con antiguos compañeros de ilusiones y esperanzas, tristezas y desesperos, nos hablará de las relaciones entre el autor, el narrador y el lector, la relación entre los tiempos verbales de la narración y los tiempos reales reflejados en ellos, y de muchos otros temas interesantísimos y curiosos. Así aprenderemos a leer mejor cualquier novela, sea como sea. Un ensayo dirigido totalmente a los estudiosos de la novela y su lectura, o simplemente a los amantes de poder y saber leer bien aquéllas. Aprendamos de Umberto Eco aprehendiendo muy bien sus palabras y sus ideas.

Un muy buen trabajo –trabajos- y muy bien llevado, en que el autor ha tenido que valorar muchas ideas y conceptos para no ir a parar a lo simple y fácil. Un ensayo –ensayos- para todo aquél que le guste el autor, para todo aquel que le guste el tema y para todo aquel que quiera poder dominar la lectura de las novelas que lee. Un libro muy interesante para leer y releer unas cuantas veces, hasta entenderlo a la perfección. No porque este escrito con un lenguaje complejo, sino porque el tema es muy complejo de por sí.

Jaume Grau Pitarch

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