Lettke, Frank; Lange, Andreas; Generationen und Familien. Analysen – Konzepte – gesellschaftlichen Spanungsfelder, Suhrkamp, Frankfurt, 2007, 399 pp.

Carlos Ortiz de Landázuri

Generaciones y familia. Análisis, conceptos, campo de tensiones sociales, analiza las consecuencias que han tenido los cambios sociales en las transformaciones del modelo de familia ocurridos a partir de 1968, con un objetivo muy claro: la familia se ha visto sometida a un paradójico proceso de estrechamiento, intensificación y diversificación de funciones, con consecuencias evidentes en los procesos de relevo generacional y de diversificación de género, especialmente en una época donde la dinámica social del Estado del bienestar parece haber restado protagonismo a las tensiones generadas por el conflicto entre las clases sociales. La monografía trata de compaginar los estudios teóricos y prácticos, en continuidad con algunas propuestas del Instituto Familia y sociedad de Kurt Lüscher, prolongando a su vez algunas propuestas sociológicas de Peirce, Mead, Durkheim, Simmel, Weber, Merton, Parson, Piaget, Luhmann, Rawls, Donati, Bourdieu. El propósito de la monografía es tomar la familia como un campo de estudio privilegiado de las tensiones sociales ocurridas en su mundo entorno, ya sea por haberse transformado en el nicho-refugio de la intimidad más personal, ya sea por seguir desempeñando un papel fundamental en el relevo generacional y en la diversificación funcional de género, siendo el lugar donde en gran parte se siguen fraguando los cambios sociales. En cualquier caso la familia se concibe como un micro-cosmos social donde se proyectan el resto de las instituciones, reflejando y a su vez posibilitando las tensiones y conflictos que suceden a su alrededor, con la posibilidad de darles también una respuesta adecuada. En este sentido el análisis de la familia se demuestra un proceso adecuado para llegar a una más correcta definición de algunos conceptos sociológicos básicos de difícil caracterización por otros medios, desde la noción de generación, de estratificación social, de diversificación funcional, de relaciones de parentesco, de identidad personal, de educación no-convencional o de participación social y política. A este respecto la monografía contiene una introducción y quince colaboraciones, divididas a su vez en tres grandes apartados:

a) Generaciones, comportamiento generacional y relaciones generacionales toma la familia como un campo de estudio donde se reflejan algunos conceptos sociológicos fundamentales, como las generaciones, el horizonte de expectativas y la política de generaciones, la institucionalización de la continuo generacional, o del propio cambio social, como ahora hecen notar Coolí, Liegle, Lettke, Pillemery Müller-Johson; b) Familia, vida cotiadiana e identidad, analiza diversos cambios de comportamiento originados por los nuevos modelos de familia, como el noviazgo, la educación de los hijos, el papel del trabajo profesional, las patología clínicas o la generación de los niños de la guerra, como ahora analizan Lauterbach, Knijn, Ostner, Schmitt, Lange, Szymenderski, Burkhardt, Rockstroh, Studer, Grundmann y Hoffmeister c) Sociología, derecho y política, analiza el papel microecómico, microsocial, educativo-no-convencional, culturizador y político-utópico desempeñado por la familia al transmitir unas pautas de conducta regladas respecto de la propiedad, del estado del bienestar, de los derechos del niño, de las políticas familiares o del modelo social, que son absolutamente necesarias para el correcto funcionamiento de las demás instituciones, como ahora ponen de manifiesto Fingen, Kaufmann, Krappmann, Honig, Hahn;

Para concluir una reflexión crítica. La monografía enfatiza el papel que aún hoy día sigue desempeñando la familia en la configuración de la vida social, resaltando algunos efectos secundarios generados por la sobreprotección ejercida por el estado del bienestar sobre ciertos aspectos de la vida familiar, como por ejemplo: la creciente indiferenciación funcional de los roles familiares, el retraso de la edad de emancipación efectiva, la creciente dependencia intergeneracional, el surgimiento de la infancia como grupo social y económico, la educación cada vez más especializada del niño, los derechos cada vez más exigentes del niño, la utopía de una sociedad del bienestar infantilmente sobreprotegida. Y a este respecto cabe preguntarse: La intromisión del estado del bienestar en la re-estructuración de los modelos familiares a través de las correspondientes medidas políticas, ¿no debería venir acompañada de una llamada a una mayor participación por parte de los diversos gestores familiares en el diseño de tales políticas, sin que ya se pueda alegar falta de interés, de motivación o de responsabilidad por parte de los propios interesados? La consideración de la familia como un campo de tensiones donde se siguen manifestando algunos problemas muy decisivos para la vida personal y social, ¿no reclama un modelo de participación social y política diferente que permita tener en cuenta el papel tan singular que efectivamente le corresponde en el momento presente?

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