Juan A. García GonzálezSÁEZ RUEDA, Luis, Ser errático. Una ontología crítica de la sociedad, Colección estructuras y procesos. Serie filosofía, Trotta, Madrid 2009; 333 pp.

por Juan A. García

Se nos presenta aquí un libro de antropología teórica. Muy bien escrito, bien argumentado y documentado; y que sostiene una idea del hombre, cuya consideración es ciertamente interesante.

El autor no es partidario de visiones particularmente derrotistas. Es preciso reconocer que el avance de la ciencia ha reportado al hombre inmensos beneficios. Al mismo tiempo, es justo dar cuenta de los progresos logrados en punto a los derechos humanos, y a la realización subjetiva de la diversidad de individuos. Con todo, nuestra actual situación –y no precisamente ni sólo por la crisis en la que estamos inmersos- es un poco inquietante. El hombre se bloquea en la rigidez de la estructura estatal, y en la burocracia; simultáneamente, desaparecen del horizonte ciertos ideales de grandeza que alguna vez albergó en su espíritu. La técnica nos arrastra. Hay cierta desorientación en nuestra actual situación; peligros y automatismos amenazan con despersonalizar la vida humana.

En esta tesitura, el autor nos propone una idea del hombre como ser errático, en parte volcado al exterior, en otra parte refugiado en su interior. El hombre es un ser excéntrico, que sale de sí, extasiado; y al mismo tiempo, con una interioridad desasosegada, que busca refugio ante los dinamismos exteriores. Un ser, pues, intermedio; cuya actividad es más de búsqueda que de encuentro; cuyo equilibrio es inestable, y así ha de serlo para que avance y prosiga dando más de sí, sin rigideces ni inmovilismos asfixiantes.

En el primer capítulo del libro esta idea central, y otras que la glosan y desarrollan, se expone de una manera fenomenológica, con descripciones que parten de la vida cotidiana. En el segundo capítulo, esa idea es analizada, discutida y cuestionada, en base a una discusión de la antropología heideggeriana; no por elaborada y precisa, menos asequible. La finitud del Da-sein, y su estado de arrojado en-el-mundo, sirven al autor para esta ontología del ser errático. Los dos últimos capítulos elevan la mirada en busca de una consideración abstracta, formal, teórica del hombre como ser errante. Una fuerza lógica, de discurso, que apela al encuentro de la intersubjetividad.

Una buena obra teórica de Luis Sáez Rueda, ontología crítica de la sociedad la subtitula; pero que –siempre hay un pero- deja un rescoldo de incertidumbre. El pesimismo antropológico que nos invade ¿contagia la mirada del autor en este libro? Un ser finito, sin falsas seguridades, abierto a la novedad; un ser errático en suma: ¿expresa con acierto la grandeza o la miseria del ser humano?

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Antropología filosófica, filosofía social, Metafísica

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s