Klyukanov, Igor E. A Communication Universe. Manifestations of Meaning, Stagings of Significance. Lanham (Maryland): Lexington Books, 2010. IV + 231 pp. ISBN.: 978-0-7391-3724-6.

por Claudia Fernández

Igor E. Klyukanov es profesor en la Eastern Washington University (EE.UU.), además de ser el fundador del Russian Journal of Communication. En este libro nos presenta una visión novedosa de la comunicación como un universo dinámico en el que, a lo largo de cinco estadios interconectados, se desarrollan todos los ámbitos de la comunicación.

De lectura compleja, pero gratificante, este libro nos presenta una visión novedosa y completa del universo de la comunicación. Se estructura en tres partes: la primera, “The Future Behind Us: Perspectives on Communication” (pp. 3-44), incluye los dos primeros capítulos y supone un planteamiento extenso del problema del estudio de la comunicación y de los objetivos que se propone desarrollar el autor. La segunda parte, “The Staging(s) of Communication” (pp. 47-146), contiene cuatro capítulos en los que desarrolla toda una compleja visión de la comunicación, correspondiendo cada capítulo a una fase del desarrollo del proceso comunicativo. Y la tercera parte, “Communication Being: The Past in Front of Us” (pp. 149-198), completa la exposición del proceso dinámico de la comunicación con el séptimo capítulo, y finaliza con un último capítulo donde se incluye un balance de la teoría del autor en comparación con otros estudios de la comunicación. Aquí se enumeran las ventajas y consecuencias de la visión propuesta por Klyukanov que incluye de forma global y compleja todos los ámbitos de la comunicación. El lector puede encontrar por último una amplia bibliografía (pp. 199-224) y un índice de los autores y términos más destacados (pp. 225-229).

Pasaré a continuación a exponer detalladamente los contenidos teóricos de este libro, así como a mostrar la coherencia entre cada una de sus partes, desembocando todas ellas en un capítulo final en el que se resume la teoría de la comunicación como un universo completo y bello.

Parte I: “The Future Behind Us: Perspectives on Communication” (Perspectivas de la comunicación)

Esta parte desarrolla una amplia introducción a las diversas teorías de la comunicación. Está formada por dos capítulos, que comienzan por un planteamiento del problema, es decir, la pregunta central “¿qué es la comunicación?”, y posteriormente se analizan con detalle en algunos aspectos de las diversas teorías de la comunicación existentes. Aquí se presenta el propósito del libro, que no es otro que el de descubrir el universo de la comunicación en toda su belleza y complejidad, atendiendo a cada una de sus partes sin menospreciar ninguna otra.

El primer capítulo, “Toward the Nature of Communication: Unforgetting” (pp. 3-22), supone un análisis de la naturaleza de la comunicación, dado que hoy en día se habla tanto, y referido a demasiados ámbitos distintos, de la comunicación. Klyukanov recorre las diversas tradiciones del estudio de la comunicación y destaca como motivo de la actual “crisis” en la comunicación el factor ontológico. En este sentido alude a John D. Peters, quien reconoce esta crisis y dice, con respecto al campo de la comunicación, que “the field has been in a perpetual identity crisis- or rather legitimation crisis” (Peters, 1993: 133).

En el segundo capítulo, “Communication Theorizing: Being-(on)-the-Way” (pp. 23-44), el autor presenta con más detalle las diversas teorías de la comunicación. A tal respecto Klyukanov afirma que “the list of the theories that are mentioned in most publications includes information theory, symbolic interactionism, systems theory, rhetorical theory, dramaturgical theory, constructivist theory, standpoint theory, to mentioned but a few” (p. 23). Nos dice que las teorías más comunes acuden al contexto de la comunicación, a su aplicación práctica. En este sentido cita la significativa afirmación de Robert Craig: “the incoherence of communication theory as a field can be explained by communication theory’s multidisciplinary origins” (Craig, 1999: 120); siendo el caso de que Craig contabiliza nada menos que doscientas cuarenta y nueve teorías de la comunicación.

De esta multitud de teorías Klyukanov destaca como más relevantes dos fuertes corrientes desde las que se ha abordado el problema de la comunicación, a saber, el positivismo y el humanismo. Pero tras hacer este recorrido por los diversos paradigmas de la comunicación que se han intentado establecer, siempre con alguna crítica que los invalidaba, al menos parcialmente, Klyukanov propone abandonar el intento de establecer un único paradigma de la comunicación. Define la naturaleza de la comunicación como un proceso, con un dinamismo interno que impide concebirla como un todo uniforme. Así, establece como objetivo a desarrollar en este libro un acercamiento al universo de la comunicación en su totalidad, que incluya cada una de las partes. La comunicación ha de ser vista como un proceso de continuo movimiento del espacio y el tiempo unificados en el “spacetime” del que habla constantemente. Una experiencia de la totalidad espacio-temporal es, en definitiva, lo que supone la comunicación.

Parte II: “The Staging(s) of Communication” (La puesta en escena de la comunicación)

En esta segunda parte del libro se encuentra el grueso de la propuesta innovadora que presenta Klyukanov. Incluye cuatro capítulos, que son las sucesivas fases por las que pasa la puesta en escena de la comunicación. Estas fases son la invocación, la conversación, la construcción y la resignación-renuncia, que desembocan en un último estadio que completa el ciclo del universo comunicativo, denominado la transformación, y que es analizado en la última parte del libro.

El tercer capítulo, “Up in the Air: Communication as Invocation” (pp. 47-66), sienta las bases de la comunicación. El comienzo de la experiencia de la comunicación es el nombramiento del objeto, y con ello se consigue distinguirlo del resto de los objetos y concederle un significado. Este primer momento supone a su vez la aprehensión del concepto y la concesión, a éste, de una realidad. La realidad la gana el objeto gracias al efecto de la acción instrumental que supone el nombrar. Y, una vez nombrado, el objeto tiene que ser expresado, pero el hecho de expresarlo implica mucho más que el propio significado. La expresión del nombre lleva consigo todo el contexto de la comunicación, cuyo medio es el propio lenguaje, no el mensaje en sí.

Pero en este primer estadio de la comunicación el sujeto es aún un “Self” y ve al otro como un objeto, de modo que el mensaje que transmite en la comunicación no es recibido aún en la totalidad que implica realmente. De este modo, el estadio de la invocación supone la mera transmisión de la información del sujeto al objeto. Se trata de una relación espacial en la que el tiempo aún no juega ningún papel. El mensaje se transmite en un espacio a modo de “ruido”, y en la dinámica de esa transmisión va adquiriendo su contenido propio. Pero para que el otro, el objeto, pueda ser considerado como otro sujeto hay que avanzar hacia la siguiente fase, la conversación.

Así en el cuarto capítulo, “Down the Stream: Communication as Conversation” (pp. 67-91), aparece la temporalidad como factor decisivo para que la comunicación adquiera su valor real. Para ello los objetos antes nombrados se experimentan de una forma real, pero manteniendo una distancia prudente ante ellos. El sujeto debe detenerse ante el objeto para que éste pueda revelar su verdadero significado, y junto con ello reconocerse en él para apreciarlo en su totalidad. En la conversación se reproduce un hacer (making), más que un actuar (action), pues el producto resultante está separado de la propia actividad, es decir, el significado transmitido va más allá del propio concepto que simboliza. La conversación permite que el lenguaje no-verbal rellene la brecha (gap) que se produce entre uno mismo y el otro.

Klyukanov apela a la hermenéutica de Gadamer, según el cual no habría un significado original del texto, sino el que le confiere el intérprete cuando hace suyo el texto. En la conversación la comunicación se encuentra siempre en acto, uno quiere llegar a ser el otro sin poder alcanzarlo nunca, pero esa tensión es característica del proceso comunicativo, que puede ser llamado “dialéctico” en sentido aristotélico.

En el quinto capítulo, “Of This Earth: Communication as Construction” (pp. 93-116), el autor consigue arribar a tierra firme, es decir, verificar el contenido del mensaje transmitido en aquello que tienen en común los participantes: el lenguaje. De forma que la comunicación se contempla ahora como un conjunto de aserciones sobre las experiencias de los hablantes. Aquí Klyukanov da un paso más y se sitúa en la metacomunicación, para poder observar la comunicación como un proceso impersonal y objetivo. Desde esta perspectiva los participantes del intercambio comunicativo pueden realizar en ella sus actitudes y creencias, que luego vierten sobre las figuras del lenguaje. Es así como la comunicación pasa a ser considerada una construcción, se trata de un proceso de construcción y organización de los significados.

La interpretación de esta construcción ha permitido ver a la comunicación como un constructo social o como un proceso de coordinación de la acción, pero con estas concepciones no se establece un nuevo paradigma de la comunicación, sino que se están ampliando los límites de la misma. Y, al ampliar los límites, aumenta la dificultad de coordinación entre la acción del sujeto y el significado. En resumen, la comunicación como construcción consiste en concebir un orden mundial en el que se incluyan a los participantes, donde la comunicación es un discurso que se desarrolla a modo de juego del lenguaje, en el que las reglas son compartidas por todos los participantes. De forma que se alcance un denominador común que sea previo al significado.

El sexto capítulo, “Through The Fire: Communication as Resignation” (pp. 117-146), trata de la “resignación-renuncia” del sujeto en el proceso de la comunicación. El término inglés utilizado por Klyukanov es resignation, que significa a la vez resignación y renuncia o dimisión, polisemia que parece tener también el término ruso ukhod y que no es posible mantener en español. De ahí que haya optado por traducir ese término como “resignación-renuncia” para recoger en lo posible lo que Klyukanov quiere significar: «It is important to emphasize the dual nature of resignation; on the one hand, the subject admits—and submits to—one’s inability to embrace the totality of experience, resigning from communication, and, on the other hand, the subject creates, at the same time, new possibilities for future communication, re-signing communication, as such. In this sense, the act of resignation is similar to the nature of the gaze, which “both acknowledges the desire to own the place of one’s look and accepts its impossibility” (Freedman 1991, 64). This dual nature is clearly seen in the Russian equivalent of “resignation”—“ukhod” (“sund”), which means both “leaving” and “taking care of.” Through resignation, therefore, the subject gives up any further attempts of grasping the unifying nature of communication (leaves it, so to speak) and also, by the same token, takes care of its continuation. Thus, the decision made by the subject at this staging of communication can be summed up as “I hereby resign/re-sign.» (pp. 119-120).

La resignación-renuncia conlleva la apertura de múltiples posibilidades en la comunicación. Gracias a la resignación-renuncia se puede reescribir la relación de correspondencia entre el sujeto y el significado. En la comunicación el sujeto se ve ahora implicado como un sí mismo (Self) y como aquello a lo que se dirige la comunicación. En esta fase la comunicación se erige como un diálogo que permite la continuidad entre la conversación y la resignación-renuncia. Considerada bajo los términos de la phrónesis aristotélica, la comunicación supone el uso correcto del tiempo para poder apropiarnos del significado. Pero este significado se consume al fusionarse el tiempo y el espacio en el espacio-tiempo (spacetime) continuo, donde, en un acto existencial, el sujeto comunica los significados y el otro los hace suyos. La resignación-renuncia supone un acto sincero y creativo de sentido.

El lenguaje es un arte que embauca a quienes lo emplean, es el autor muerto como sujeto individual pero nacido como autor de significados. Y son estos significados los que mantienen en su dinamismo al universo de la comunicación, en constante devenir entre un carácter real y uno virtual. En el virtual se incluye la creación de significados, mientras que en el real han de incorporar esos significados, y la combinación de ambos aspectos define el proceso de la comunicación, que es el presente del mundo, donde el espacio-tiempo se unifica.

Parte III: “Communication Being: The Past in Front of Us” (el ser de la comunicación: el pasado frente a nosotros)

En esta última parte Klyukanov completa el ciclo de las fases de la comunicación con la última de ellas: la dinámica de la comunicación. Además incorpora en el capítulo final las conclusiones generales que se deducen de su nueva visión de la comunicación como un universo, visto como una totalidad vital, en proceso.

El séptimo capítulo, “Airy Nothing: Communication as Transformation” (pp. 149-174), supone una vuelta a los orígenes del proceso comunicativo, se trata de una fase equiparable a la invocación, pero se retoma desde una perspectiva renovada y ampliada. La comunicación ha de volver sobre sí misma para evitar la muerte de los significados tras la desaparición física del objeto. El ser tiene que retornar al estar para pervivir. En este sentido Klyukanov nos habla de la comunicación como un ritual, estructurado en varias fases y que recuerda a la estructura comunicativa en la Antigua Grecia, donde la voz de un solo individuo era escuchada por la multitud congregada. La comunicación adquiere con esto su carácter cultural, que ayuda a preservar la naturaleza. La cultura y la naturaleza se unen en un mismo todo en la comunicación. Y sólo en esta unión se puede alcanzar la conciencia de que todos somos uno y lo mismo, hemos de reconocer lo otro en nosotros y a nosotros en lo otro, con lo que se pone de manifiesto la unidad en la alteridad.

En esta última fase de la comunicación destacan los significados por encima de los autores mismos, lo importante es el lenguaje material, en el que se incluye la totalidad de lo hablado y comprendido. De modo que ahora el habla es escritura y la escritura es habla, la posibilidad pura es la que define la perfección comunicativa. El sujeto debe dejar atrás su vida para unirse a la comunicación y llegar a ser en potencia comunicación pura. Se trata de la culminación del proceso comunicativo, el momento en el que todo y todos somos iguales, somos uno mismo. Aquí tiempo y espacio se han fusionado eliminando la brecha que se percibía al inicio del proceso. En la interioridad de cada uno, como mismidad, se encuentra la posibilidad de unión con la comunicación, unión en una totalidad muy compleja que, sin embargo, no anula nunca la singularidad.

De este modo Klyukanov completa el ciclo de la comunicación; una vez realizada la transformación, se retorna a la invocación del objeto. Del mismo modo que el prisionero de la caverna de Platón regresa a ella para liberar a sus compañeros el que ha conocido la comunicación en su totalidad y se ha hecho uno con ella regresa al comienzo del proceso, pero ahora siente asombro ante los objetos que ha de identificar, ya que no le son ajenos.

En el octavo y último capítulo, “Communication: Infinite Return” (pp. 175-198), se realiza un resumen de todo lo explicado hasta ahora para poder abordar de nuevo la pregunta inicial sobre qué sea la comunicación para responderla desde diversos frentes. Klyukanov establece como idea general de su visión que la “communication is presented as experience becoming meaningful to those involved in it, or as motion of spatiotemporal continuum of meaning” (p. 176). De modo que la comunicación se concibe como un ser orgánico y dinámico, que se pierde en los caminos del tiempo y el espacio para luego volver sobre sí mismo.

Cada una de las fases desarrolladas es equiparable a alguna de las teorías de la comunicación que existen, pero que no se deben contemplar nunca como paradigmáticas, sino más bien como distintas visiones de un mismo fenómeno. Así la invocación supone una visión lineal, la conversación una visión interactiva, la construcción una visión normativa, la resignación-renuncia una visión crítica y postmoderna, y la transformación una vuelta al comienzo. De aquí se desprende la importancia de esta nueva forma de concebir la comunicación. Hasta ahora las teorías de la comunicación se quedaban en el nivel de la construcción, pero la resignación-renuncia, y su posterior transformación, no se contemplaba como parte del universo comunicativo, lo que impedía obtener esta visión global que es la que Klyukanov presenta en su libro.

El autor establece una interrelación entre cada una de las fases aludidas, donde una fase es siempre la antítesis de la anterior y, a su vez, la síntesis de las dos previas. De modo que toda fase puede ser vista simultáneamente como tesis, antítesis y síntesis. Lo importante no es el principio ni el fin, sino el camino recorrido entre cada uno de los estadios de la comunicación, que es siempre dinámica y continua. La comunicación se entiende aquí en términos de un proceso dialéctico continuo, que con cada vuelta del ciclo se enriquece y amplia más.

El final del libro es un compendio de las ventajas e implicaciones de la visión que el autor tiene de la comunicación como un universo completo, donde incluye la unión entre las ciencias y las humanidades y entre otros muchos pares de opuestos que, gracias a una visión global, pueden ser unificados y contemplados como una y la misma cosa.

Cabe destacar la manera peculiar de escribir del autor, que requiere del lector un esfuerzo especial. Por un lado, las citas se encuentran siempre insertas en las frases, de modo que completan el sentido de lo que el autor está diciendo, aunque pueden complicar su comprensión para un lector poco perspicaz. Y por otro lado, siendo éste el rasgo más destacado de su escritura, hace un uso constante de guiones, paréntesis y de la barra inclinada. Cada una de sus aserciones que incluyen estos elementos permite una multitud de lecturas posibles, de modo que el lector debe tener en cuenta todas las posibilidades que se deducen de una única oración. Su forma de escribir está en concordancia con su teoría de la comunicación, ya que del mismo modo que la comunicación se puede articular de muchas maneras y permite una multitud de puntos de vista, reunidos todos bajo un mismo universo, los significados que transmite con cada aserción son múltiples y se dejan contemplar desde ángulos muy variopintos. Pero, una vez acostumbrado el lector a esta forma de escribir, se descubren en ella muchas ventajas cognoscitivas, además del hecho de que obliga a estar en alerta constante para no dejar escapar ninguna de las alternativas que se plantean prácticamente en cada oración.

Referencias bibliográficas

Craig, Robert. 1999. “Communication Theory as a Field”. Communication Theory, 2: 119-161.

Freedman, Barbara. 1991. Staging the Gaze: Postmodernism, Psychoanalysis, and Shakespearean Comedy. Ithaca, NY, and London: Cornell University Press.

Peters, John D. 1993. “Genealogic Notes on ‘the Field’”. Journal of Communication, 43, no. 4: 132-139.

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