Sobre la unidad de lo intelectual

Por Juan A. García González, Universidad de Málaga

Ficha técnica: POSADA, Jorge Mario, Sobre el logos como unificación matemática de la dual intelección racional en la persona humana, Cuadernos de “Anuario filosófico”, serie universitaria, nº 237, Universidad de Navarra, Pamplona 2011; 78 pp.

En este cuaderno del Anuario filosófico el autor, con su estilo característico, intenta esclarecer el significado en la filosofía poliana del término “logos”, sobre el contexto de su significado filosófico en general.

El logos es la unidad de lo intelectual; que en la identidad del ser originario es personal (el logos divino es persona), pero en el ser humano, carente de réplica, es una manifestación de la persona que da lugar a su naturaleza lógica.

La inserción del entendimiento en la naturaleza a través del organismo humano es la potencia intelectual, que se activa con una pluralidad de operaciones. Si cada una de ellas es, en cierto modo, integradora de sus antecedentes, y ante todo de los sensibles, su misma pluralidad plantea un problema de unificación que es el cometido más específico de la que llamamos ciencia lógica.

De todas estas temáticas que multiplican los sentidos del término “logos” trata el autor en el primer capítulo de esta obra.

Pero el problema de la unidad se acrecienta cuando intentamos integrar lo intelectual con lo físico; y entonces el problema de la lógica se agudiza. Porque siendo lo intelectual y lo físico tajantemente distintos, en cambio cabe conocer intelectualmente lo físico; y además cabe conocerlo en su realidad extralógica. El conocimiento intencional del mundo físico y el conocimiento racional de su realidad extramental, extraideal, son, por otro lado, compatibles; y la matemática precisamente es la parte de la ciencia lógica que se ocupa de reunirlos hipotéticamente. Éstos son los asuntos del segundo capítulo de este libro.

Que concluye (p. 72 ss) exacerbando la contraposición entre lo físico y lo lógico para retirar de la realidad extramental todo logos, ya que éste sólo se puede atribuir a los seres personales, que lo son precisamente por intelectuales.

Pero si el fin es poseído por la operación intelectual, que ha de ser ejercida por una persona, el sentido causal del fin, la causa final física, es el orden, que es extramental. Y si el universo está ordenado a su fin, no será lógico, pero sí enteramente compatible con lo lógico, inseparable de lo lógico e ininteligible sin lo lógico.

Por eso se le ha objetado al autor que aunque el orden cósmico es de suyo exclusivamente extraintelectual, y en esa medida extralógico, la realidad física depende y sólo puede existir si es inteligida de acuerdo con algún logos personal: por lo pronto el de su creador; y sólo puede ser aprovechada y mejorada por el ser humano también de acuerdo con algún logos: ante todo el logos matemático (Claudia Vanney: Studia poliana, Pamplona, 14, 2012, p. 190).

Es la discusión que suscita este interesante trabajo.

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Archivado bajo Antropología filosófica, Filosofía de la naturaleza, Metafísica

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