ZERBST, Arne: Schelling und die Bildende Kunst, München: Wilhelm Fink, 2011

por ALEJANDRO ROJAS JIMÉNEZ, Schelling-Kommission der Bayerische Akademie der Wissenschaften

El Dr. Zerbst, Sekretär der Schelling-Kommission de la Bayerische Akademie der Wissenschaften desde 2010, ha publicado recientemente su último libro: Schelling und die Bildende Kunst. Se trata de un trabajo llamado a convertirse en un lugar de referencia para todos los que estén interesados en la filosofía del arte de Schelling. Y ello por la siguiente razón fundamental: faltaba un estudio sobre esta parte esencial de la obra de Schelling que se desarrollara ateniéndose sistemáticamente a las obras artísticas concretas que el idealista tenía conocía, y que constituían el fundamento empírico a partir del cual aquella Philosophie der Kunst fue construida.

El libro demuestra que la filosofía del arte de Schelling se construye con base a un considerable fundamento empírico que pone de manifiesto el autor al ir exponiendo aquella Kunstsphilosphie en correlación a los comentarios que Schelling hace sobre obras de arte concretas. Rara vez los filósofos están preparados para una tarea semejante, pero Zerbst, que antes de ingresar en la BAW trabajaba en el Instituts für Kunstwissenschaft der Hochschule für Bildende Künste Braunschweig, conoce bien la historia del arte, y por eso ha podido concluir con éxito esta bonita tarea que tiene el mérito de ser el primer intento riguroso y exhaustivo que pretende añadir a la visión filosófica (que por supuesto no desatiende) una atención minuciosa a lo que él mismo ha designado como la Kunstgeschichtliche Dimension seiner Kunstphilosophie.

Ciertamente la investigación actual sobre la filosofía de Schelling se ha centrado mayoritariamente en la especulación filosófica del idealista. Por ello el libro de Zerbst resulta especialmente valioso, porque ofrece al lector la posibilidad de observar en paralelo por un lado la filosofía de Schelling, y por otro lado, ese horizonte artístico de la época en la que la Kunstphilosophie Schellings se enmarca, poniendo de manifiesto que su filosofía del arte se orienta en base a cosas concretas. De entre los comentarios de Schelling destacaré algunos como por ejemplo sus comentarios sobre el claro-oscuro de Correggio o sobre la importancia del color en Tiziano. Los comentarios sobre el símbolo a propósito del Parnaso de Rafael, que analiza conjuntamente con la escuela de Atenas: la obra donde toda la filosofía está expuesta simbólicamente. También los comentarios al Laokoonte y Niobe resultan de lectura obligatoria. Estos y otros comentarios a las obras de arte, que nos permiten darnos cuenta de que Schelling conocía bien el campo sobre el que hablaba, son el material básico de este libro, el cual repasa a través de estos momentos tan particulares toda la filosofía del arte del idealista en su completitud.

La estructura del trabajo es la siguiente: en primer lugar recoge en el Auftakt los distintos comentarios (acompañados de las imágenes y referencias de las obras correspondientes) que Schelling había hecho antes del desarrollo específico de su filosofía del arte; esto es, antes de 1802. Tras el Auftakt nos encontramos con la parte central del libro, el Hauptstück, en el que se dedica a los años que están enmarcados entre 1800 y 1807 y en los que desarrolla propiamente la Philosophie der Kunst,  que se enmarcaría en esa etapa que conocemos como la filosofía de la identidad. En el Nachklang, la última parte del libro, y a propósito de unos textos tardíos de 1811 y 1817, Zerbst analiza también lo que cabría designar como una suerte de resonancia o retintín sobre el arte abstracto. Esta dimensión menos realista del arte no encaja del todo bien con su concepción del arte. A pesar de su modernidad y de ser una persona de actualidad, lo cierto es que permanece en este sentido en la tradición de la Nachahmungstheorie. Pero esto no debe llevarnos a engaños. Schelling era un pionero. Su filosofía del arte coincide con los inicios de la estética alemana. Y aunque sobra decirlo, no está demás insistir en que la Kunstphilosophie no es meramente una preocupación por el arte que hubiera que considerar como independiente o paralela a sus preocupaciones filosóficas. Se trata por el contrario de una dedicación que surge a partir del siguiente convencimiento por parte del idealista: a diferencia de la filosofía, el arte intuye las cosas de manera real (PhK, SW V, 370).

La filosofía del arte es así un hito más en su especulación filosófica, y nos presenta a su modo aquella idea fundamental de Von der Weltseele („die erste Kraft der Natur verbirgt sich hinter den einzelnen Erscheinungen [Produkten], in denen sie offenbar wird“ SW, II, 382) a través de la distinción entre Poesie y Genialität, o lo que es lo mismo: la creación como Gestaltung por un lado, y la fuerza productiva indeterminada. No estamos pues ante una atención aislada o desconectada de Schelling al arte, sino ante un paso más en el proceso de maduración de su obra filosófica. Para muchos se trataría incluso de una cima, pues con 1809 daría comienzo un nuevo periodo de su filosofía que conocemos como la filosofía de la libertad.  La tesis principal de este periodo de Schelling que nos ocupa es la siguiente: en el arte nos encontramos con la realización de las ideas de la filosofía. Esta tesis en última instancia tiene que hacernos pensar en los dioses, pues Schelling considera que los dioses de toda mitología no son otra cosa que las ideas de la filosofía sólo que intuidas de manera objetiva o real. El arte plástico es por eso en parte, y en comparación con la poesía o mitología, palabra muerta. Es sin embargo y en cualquier caso palabra. La jerarquía entre los distintos tipos de arte (la música, la pintura, la escultura…) son analizados por Zerbst en el libro.

Diré para terminar, y en forma de compendio lo siguiente: resulta brillante el modo en el que Zerbst ha vuelto a recuperar la filosofía del arte de Schelling al conseguir presentarla de un modo absolutamente novedoso, ya que es el primer estudio que se hace sobre la filosofía del arte de Schelling que pone a ésta en relación directa con los comentarios de Schelling a las obras concretas del arte. Los comentarios sobre el arte abstracto que hace Schelling en 1811, y todos los comentarios a obras concretas que se suceden entre 1800 y 1807 (el periodo de esplendor de la filosofía de arte), e incluso los comentarios anteriores a ésta época, constituyen un material muy interesante, ineludible diría yo, para conocer esta parte fundamental de la filosofía de Schelling, pues permite ir viendo, en virtud de un análisis que Zerbst va llevando a cabo paciente y rigurosamente, el fundamento empírico sobre el que se construye el pensamiento filosófico de Schelling.

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Archivado bajo Filosofía del arte, Historia de la filosofía moderna, Metafísica

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