Archivo mensual: diciembre 2017

Luisa Paz Rodríguez Suárez y José Ángel García Landa (eds.). Corporalidad, temporalidad, afectividad. Perspectivas filosófico-antropológicas. Logos Verlag. Berlín (2017). 305 pp.

Por Miguel Ángel Bastante Recuerda.

El presente libro es el resultado de un estudio colaborativo realizado por diferentes autores, principalmente profesores universitarios, en torno a una temática común; el problema de la afectividad, la corporalidad y la temporalidad. Desde esta perspectiva se hace un recorrido para entender cómo estos aspectos han sido considerados tanto en la fenomenología, como en la hermenéutica o la antropología filosófica y cultural, y apoyado en todo momento en las aportaciones de pensadores como Husserl, Heidegger, Scheler, Merleau-Ponty y Ortega y Gasset.

El desarrollo de este libro se plantea alrededor de la comprensión del cuerpo humano, no únicamente como objeto subjetivo, sino desde su inmersión existencial en el mundo; en este sentido seplantea esa relación del ser humano tanto con su cuerpo, como con el mundo y sobre todo la relación con los otros. Es decir,que partiendo de su experiencia vital y su relación con el mundo, es su afectividad la que le hace descubrir su propia experiencia corporaldesde lacorporalidady en base a ello, en su experiencia humana e intersubjetiva, son sus emociones un valor importante en el desarrollo de su temporalidad.

Es necesario entender la afectividad a partir del concepto de “apetito sensitivo” de Aristóteles, al referirse a las pasiones, la emociones o las motivaciones. Una afectividad propia de la naturaleza inferior, manifestación de la sensibilidad afectiva en relación entre objeto sensible, sujeto y sensaciones. Son en definitiva la manera en que los objetos sensibles nos afectan o conmueven, y desde la cual el sujeto busca lo bueno del mundo;hecho que no se produce desde la función cognoscitiva o intelectual, sino que más bienlo hace desde su inconsciente o “alma”, por ello podemos hablar de un “apetito sensitivo”que parte de las pasiones. Una vida afectiva que necesita de la motivación para que aparezca, ya sea por necesidad o por impulso intuitivo, emoción como manifestación de la reacción afectiva frente a un estímulo externo, y sentimiento como la reacción frente a una idea. Es por ello que se relacionen las emociones con las necesidades orgánicas (que comparten todos los seres vivos) y los sentimientos con las culturales o sociales (exclusivos de los seres humanos).

A partir de aquí, el conmover de los objetos sensibles, en suafectividad, se refleja o muestra desde la intencionalidad del cuerpo bajo los sentimientos y las emociones, es decir, desde la pura corporalidad. Corporalidad que se desarrolla en su extensión psicosomática, recordando la relación psyché y sóma de Aristóteles, y que nos apunta a las relaciones mente/cuerpo, donde la influencia de los factores psíquicos sobre los trastornos físicoses tan evidente. Cualquier estado originado en la psiquis está conectado con lo emocional y puede influir en el cuerpo.

En este libro se hace un amplio desarrollo al concepto de corporalidad,referida a la relación entre alma y cuerpo o psique y soma, que no se olvida en ningún momento de la importancia de un cuerpo que siente y  de un cuerpo que se emociona. Este es uno de los puntos de mira fundamentales en este trabajo que se posiciona desde una antropología emocionalpara acceder a los fenómenos de la experiencia subjetiva e interpretar el juego entre lo cognoscitivo y lo internamente emotivo. Por ello, los diferentes autores de este libro desarrollan un amplio análisis desde una antropología de las emociones. Emociones que aun partiendo de fenómenos psíquicos, afectan directamente a la corporalidad y son constructos de puros pensamientos corporeizados.

En este sentido, los autores de este libro, describen esos pensamientos contrarios a todo posicionamiento de distinción entre psique y soma (más característico del dualismo cartesiano), para apostar por una antropología de las emociones, que deje atrás toda concepción dualista no unificadora, y se defienda a un sujeto que es pura corporalidad y que se encuentra conectado al mundo mediante sus emociones. Por ello podemos decir que la afectividad afecta al cuerpo y por ende a su relación con el mundo, a su temporalidad, un ser abierto en todo momento a sus proyectos de futuro. Ya Heidegger en ser y tiempo plantearía un Dasein que es un ser “yecto”pero también es “proyecto”, vive para el futuro y de ahí la importancia de la temporalidad.Se aborda así el concepto de temporalidad, una de las temáticas fundamentales de la fenomenología, sobre todo en la historia occidental, y es el estudio de nuestro propio cuerpo, de la corporalidad humana, no solo en su dimensión cuerpo/ser, sino también desde la relación cuerpo/conciencia y cuerpo/mundo.

Se describe plenamente una corporalidad ya tematizada por Husserl, en su planteamiento del cuerpo como “el primer objeto del mundo externo” y que desplegaría toda una amplia descripción fenomenológica a partir de sus discípulos. Un cuerpo en el que el yo se localiza, pero a su vez se expresa y que además es el medio para aprehender el mundo físico, por ello desde la corporalidad vivida en el mundo es el cuerpo el inmediato de su voluntad y expresión del yo. Pero este pensamiento de Husserl no sería compartido por sus seguidores, no compartirían la idea de un yo que se expresa a través del cuerpo, como si la propia subjetividad tuviera órganos sensoriales, que son propios del cuerpo físico. De ahí que su discípulo Merleau-Ponty continuaría con la concepciónfenomenológica de Husserl pero no desde una filosofía de la conciencia, sino desde una fenomenología de la sensibilidad.

Por último, se acomete un estudio sobre fenomenología y ciencias cognitivas, basado en los tres sentidos de vida de Ortega y Gasset; vida biográfica, vida psicológica y vida biológica. Y una psicología que en la actualidad relaciona la afectividad con las vivencias o experiencias internas y con la realidad exterior. La relación entre las ciencias cognitivas, la psicología evolutiva y la filosofía de la mente junto a la fenomenologíagenética no solo han acercado la filosofía analítica y la continental, sino que se han complementado en busca de nuevas aportaciones sobre la subjetividad, la conciencia, la intencionalidad, la percepción, la corporalidad y la temporalidad

En definitiva este libro busca entender el ser humano como una unidad en sus tres dimensiones: psicofísica, psicosomática y psicosocial desde una fenomenología de la intencionalidad. No buscar explicación desde un yo subjetivo como reflexión fenomenológica interna de las vivencias y que puede llevarnos a un solipsismo, ni tampoco desde fuera con una tercera persona, sino como descripción objetiva de los fenómenos e interpretación de las vivencias desde la subjetividad de las percepciones en las acciones y los sentimientos tal y como son vividos por cada uno.

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Archivado bajo Antropología filosófica, Fenomenología