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Reinalda, B., (edit.), The Ashgate Research Companion to Non-State Actors, Ashgate, Surrey (UK), Burlington (USA), 2011, 566 pp. ISBN: 9780755679066.

Por Juan J. Padial

La editorial Ashgate viene publicando una serie de Companions (guías o manuales) para investigadores en ciencias políticas y relaciones internacionales. Se trata de una labor encomiable al ofrecer en un solo volumen el estado de la cuestión de la investigación sobre un tema. Son volúmenes muy cuidados, tanto en su aspecto material, como en lo que se refiere al contenido, su articulación y la lista de autores. El destinatario de estos volúmenes es, evidentemente, el interesado por las ciencias sociales. Pero también el filósofo en general, pues según Hegel, la filosofía ha de comprehender su propio tiempo. Por esto, creo que este volumen posee un indudable valor para el interesado en filosofía social o filosofía de la cultura.

La historia de la sociedad civil ha sido la historia de unas iniciativas sociales que han podido interactuar con la misma tecnoestructura del sistema político-económico-mediático. Es así una historia de la libertad que se ha plasmado en gremios, sindicatos, asociaciones de vecinos, cooperativas, organizaciones de consumidores, sociedades académicas y culturales, grupos de presión, organizaciones deportivas, Thinks tanks, clubs sociales, grupos religiosos, asociaciones caritativas, asociaciones de voluntariado, etcétera. Y además, la globalización ha afectado a la sociedad civil en el modo de hacerla transnacional o global.

El volumen que reseñamos está dedicado a los actores no estatales tales como las organizaciones no gubernamentales (ONGs), las intergubernamentales (IGOs) y las corporaciones transnacionales. Se estructura en cinco partes. La primera es introductoria y tematiza el papel de los agentes no estatales en un mundo, heredero del moderno y del Tratado de Versalles, configurado estatalmente, pero que ha sufrido una tremenda y transcendental transformación. Las nuevas formas de sociedad civil han alcanzado unas dimensiones y un poder semejante al de los modernos estados. Piénsese al respecto en la Organización Mundial de la Salud o en el Banco Mundial. Pero no sólo la sociedad civil. También las corporaciones han alcanzado una escala que modifica sustancialmente su papel en la escena internacional. Para ejemplos, quizá los más llamativos los ofrezca el valor de mercado de Apple o de Exxon. La primera alcanzó los 339 mil millones de dólares, la segunda un poco menos. El número de acciones emitidas también se cuenta por miles de millones. A poner de relieve estas transformaciones, y lo que han supuesto de novedoso en la escena internacional está dedicado el primero de los trabajos de este volumen; trabajo que firma el editor del volumen, Bob Reinalda. El resto de los trabajos de esta primera parte están dedicados a diferentes aspectos de la investigación sobre los actores no gubernamentales. Esta investigación se ha materializado en proyectos y publicaciones sobremanera importantes, y que corresponde al investigador de estos fenómenos conocer: desde el proyecto de las Naciones Unidas sobre la Historia Intelectual hasta el Anuario de Organizaciones Internacionales. A la dificultad propia de la investigación en un contexto que no viene definido por el marco estatal, se le dedica también una contribución.

La segunda parte es analítica y está dirigida a poner orden entre los diversos agentes no estatales. La exposición combina lo sincrónico con lo diacrónico, dado la relativa novedad histórica del fenómeno de la globalización. Así se dedican capítulos a los actores religiosos transnacionales, a las corporaciones también transnacionales, y al papel de las IGOs y sus representantes.

La tercera y cuarta parte constituyen el eje vertebral del libro. En ellas se intenta comprender el fenómeno, su alcance y repercusiones. Sobre la naturaleza de estos actores trata la tercera parte titulada “Percepciones y comprensiones”, sobre las repercusiones la cuarta titulada, quizá desatinadamente, “Naturaleza e impacto”. Al lector interesado en los aspectos filosóficos le interesará particularmente la tercera parte. No sólo por el acercamiento a la cuestión desde la ética y la filosofía política, sino también por la dilucidación de las nociones básicas en juego: sociedad civil y ONG, y por el estudio acerca de los límites de estas esferas definitorias del mundo en que vivimos. A la constitución y dinámica de los actores no estatales se dedica la cuarta parte, mientras que la quinta y última conecta con la segunda e insiste en el análisis de los mundos de la ayuda humanitaria, de la extensión de los derechos humanos, de la seguridad global, de la ayuda al desarrollo, de la salud, del comercio y del medio ambiente a escala global.

En los actores no estatales se manifiesta una vitalidad naciente, pujante, y en muchos casos no degradada, que sabe de sí, y que frecuentemente no defiende intereses meramente privados (ONGs), sino que intenta extender la libertad, y la autoconciencia humana (ONGs e IGOs). Por ello, estos novedosos actores han tomado el protagonismo en la historia universal, tal y como la entendió Hegel, por ejemplo. Urge repensar el papel co-protagonista de la historia política que corresponde a las ONGs. Por su parte, las IGOs han modificado sustancialmente el papel de los Estados en la historia. En las ONGs, que no retroceden ante la muerte, ni ante la pobreza, ni ante los pocos recursos, aparece una alternativa a los cálculos y la racionalización como principio eficiente de las sociedades modernas. O mejor aparecen como no disociados el principio formal y el principio eficiente de la sociedad moderna: la libertad subjetiva, la dignidad, el valor moral de cada quien de un lado, y la solidaridad, la fraternidad, y no la mera racionalización de otro. Aparece una configuración de la sociedad civil que no se satisface con el consumo ni con la mera afirmación hedonista los derechos privados, sino que no está dispuesta a dejar caer en la abyección al pobre. Aparece así una conciencia absoluta, la de cada hombre, que encuentra a su alrededor lo absoluto.

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Juan A. García GonzálezSÁEZ RUEDA, Luis, Ser errático. Una ontología crítica de la sociedad, Colección estructuras y procesos. Serie filosofía, Trotta, Madrid 2009; 333 pp.

por Juan A. García

Se nos presenta aquí un libro de antropología teórica. Muy bien escrito, bien argumentado y documentado; y que sostiene una idea del hombre, cuya consideración es ciertamente interesante.

El autor no es partidario de visiones particularmente derrotistas. Es preciso reconocer que el avance de la ciencia ha reportado al hombre inmensos beneficios. Al mismo tiempo, es justo dar cuenta de los progresos logrados en punto a los derechos humanos, y a la realización subjetiva de la diversidad de individuos. Con todo, nuestra actual situación –y no precisamente ni sólo por la crisis en la que estamos inmersos- es un poco inquietante. El hombre se bloquea en la rigidez de la estructura estatal, y en la burocracia; simultáneamente, desaparecen del horizonte ciertos ideales de grandeza que alguna vez albergó en su espíritu. La técnica nos arrastra. Hay cierta desorientación en nuestra actual situación; peligros y automatismos amenazan con despersonalizar la vida humana.

En esta tesitura, el autor nos propone una idea del hombre como ser errático, en parte volcado al exterior, en otra parte refugiado en su interior. El hombre es un ser excéntrico, que sale de sí, extasiado; y al mismo tiempo, con una interioridad desasosegada, que busca refugio ante los dinamismos exteriores. Un ser, pues, intermedio; cuya actividad es más de búsqueda que de encuentro; cuyo equilibrio es inestable, y así ha de serlo para que avance y prosiga dando más de sí, sin rigideces ni inmovilismos asfixiantes.

En el primer capítulo del libro esta idea central, y otras que la glosan y desarrollan, se expone de una manera fenomenológica, con descripciones que parten de la vida cotidiana. En el segundo capítulo, esa idea es analizada, discutida y cuestionada, en base a una discusión de la antropología heideggeriana; no por elaborada y precisa, menos asequible. La finitud del Da-sein, y su estado de arrojado en-el-mundo, sirven al autor para esta ontología del ser errático. Los dos últimos capítulos elevan la mirada en busca de una consideración abstracta, formal, teórica del hombre como ser errante. Una fuerza lógica, de discurso, que apela al encuentro de la intersubjetividad.

Una buena obra teórica de Luis Sáez Rueda, ontología crítica de la sociedad la subtitula; pero que –siempre hay un pero- deja un rescoldo de incertidumbre. El pesimismo antropológico que nos invade ¿contagia la mirada del autor en este libro? Un ser finito, sin falsas seguridades, abierto a la novedad; un ser errático en suma: ¿expresa con acierto la grandeza o la miseria del ser humano?

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